domingo, 8 de abril de 2012

La trilogía Millennium

Hoy hueller@s os recomendamos una serie que si aún no habéis leído o visto, ¡no dudéis en hacerlo! Se trata de la trilogía Millennium, de Stieg Larsson, donde se muestra otro tipo de crimen aparte del físico: el fraude, la corrupción y la amenaza. Distintos personajes que sin duda merecen un castigo pasarán por las manos del investigador Mikael Blomkvist y la hacker Lisbeth Salander en unos episodios que os dejarán sin respiración.

En su versión española las distintas entregas se llaman: El hombre que no amaba a las mujeres (I), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (II) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (III); y bajo ese mismo nombre encontraréis traducidas las películas suecas. Las versiones norteamericanas, que se han puesto en marcha hace bien poco, estarán disponibles en el cine excepto la primera, que ya estrenó el año pasado.


Las productoras sin duda han visto potencial en esta trama para sacar más provecho del éxito que de por sí ya fueron los libros, debido al talento del ya fallecido escritor Stieg Larsson, que supo dejar sedientos a sus lectores de más historias de esta pareja tan extraña del panorama literario. Si bien es cierto que los libros, dignos de la novela policíaca sueca, son más densos que las películas, sea cual sea el camino que escojáis, no os arrepentiréis de adentraros en el mundo Larsson. Os dejamos con el trailer de la versión sueca de la primera película:


martes, 3 de abril de 2012

La hora del ahogamiento

El proceso de descomposición no es el mismo en agua que en tierra o al aire libre. Ya estudiamos algunas de las formas para conocer el tiempo que un cadáver llevaba al aire libre, hoy nos centramos en el agua.

En primer lugar, el enfriamiento posterior a la muerte es dos veces más rápido en el agua que fuera de ella, y tratándose de casos en los que la víctima haya muerto de hipotermia y no por ahogamiento, la temperatura del núcleo del cuerpo ya es bastante inferior a lo normal cuando empieza el proceso de enfriamiento post mortem.

Diatomeas, algas que nos ayudan
a descubrir la hora de la muerte
La lividez post mortem es menos obvia en un cadáver sumergido en el agua; la piel es de un blanco anormal y tiene “carne de gallina” al erizarse los folículos del pelo en un intento de tener el máximo calor corporal posible. El rigor mortis puede tardar más en aparecer y en desaparecer, ya que la temperatura del agua ralentiza los procesos que provocan estos cambios. Un cuerpo puede estar cuatro días en el agua antes de que desaparezca el último indicio de rigor mortis.

Al cabo de una semana o más en el agua, los cambios químicos del cuerpo hacen que el abdomen se llene de gas. Esto incrementa la flotabilidad del cuerpo, de modo que asciende a la superficie. Es entonces cuando se recupera a muchos ahogados. Las grasas corporales tardan de cuatro a seis meses en convertirse en residuos duros, pero este proceso puede ser mucho más largo en el agua, sobre todo si está muy fría.

Como ya sabéis, si la persona estaba viva antes de lanzarla al agua, se encontraran muchas diatomeas (algas unicelulares acuáticas) en sus pulmones y órganos fruto de la ingesta de agua al respirar; si se encuentran pocas o ninguna, es que ya estaba muerto y le tiraron al agua para esconder el cadáver.

martes, 27 de marzo de 2012

La investigación Kennedy

En noviembre de 1977, catorce años después del asesinato del presidente John F. Kennedy, corrían rumores insistentes de que en el lugar de los hechos había habido más de un francotirador. Consecuentemente, los fragmentos de bala que se habían recogido en el coche fueron analizados por activación de neutrones. Cuando se bombardea un objeto con neutrones, se vuelve radiactivo, al ser capturados los neutrones por los átomos que forman la estructura del objeto. Estos neutrones emiten rayos gamma que pueden medirse y analizarse para buscar restos de elementos.

Algunos de los fragmentos analizados habían sido encontrados en el cuerpo del presidente; otros, en la muñeca del gobernador Connolly, y el resto, en el coche. En el hospital se encontró una bala intacta en la camilla del gobernador. La composición química de los fragmentos demostró que pertenecían a dos balas: una había herido mortalmente al presidente, la otra había atravesado la muñeca del gobernador. La composición de las balas no era del todo idéntica, pero los expertos llegaron a la conclusión de que seguramente habían sido disparadas por la misma arma. No se encontraron fragmentos de las balas que habían herido al presidente y al gobernador en la espalda. Las pruebas no demostraban de forma concluyente que Lee Harvey Oswald hubiera actuado solo, pero tampoco apoyaban la teoría de otros francotiradores apostados en diferentes lugares.

Por desgracia, se perdió una oportunidad única para obtener datos más fiables y definitivos. Después del atentado, el FBI prohibió, por razones de seguridad, la entrada en la sala de autopsias del fotógrafo forense encargado del caso. Las fotos de la autopsia fueron hechas por un fotógrafo del FBI. Sin embargo, estas fotos no indican qué orificios de bala son de entrada y cuáles de salida; tampoco hay una escala del tamaño de las balas, y los órganos internos no se ven claramente. Por lo tanto, las pruebas no son concluyentes y, ante la ausencia de datos, la teoría de la conspiración no se ha acallado.

lunes, 26 de marzo de 2012

Albert Howard Fish

Otra vez tienes goteras. ¡Malditas goteras! Vuelves a llamar al pintor "Albert, necesito que vengas otra vez, se tiene que pintar toda la pared".

Una situación normal; un pintor normal. Alto, fuerte, no muy inteligente, pero eficiente y trabajador. Pintaba los techos y las paredes de las casas sin levantar sospechas. Se separó de su primera esposa y se volvió a casar con otra mujer con quien tuvo seis hijos. Su tío era Hamilton Fish, secretario de Estado del presidente Ulises S. Grant. Parecía tener buenos referentes familiares, pero lo que se desconocía era que siete parientes suyos fueron encerrados en manicomios por distintas enfermedades mentales.


Un día uno de los amigos de sus hijos vino a su casa. Ya era la hora de cenar y debía volver con su familia, dejo de jugar y se marchó. Mientras salía de la casa, Albert se fijó en el pequeño, lo engañó y lo secuestró. Se cree que le golpeó la cabeza, abusó de él, lo torturó, cortó sus carnes... y se lo comió. Le gustó y repitió infinidad de veces.

Pero llevar esos festines en el anonimato no le satisfacía, necesitaba revelar al mundo de lo que era capaz. Así que, sin ningún tipo de reparo, escribió una carta a una de las niñas que había secuestrado, torturado y comido. Escribió la carta en primera persona, especificando cómo había violado a la niña, cómo la había descuartizado y cómo había preparado el guiso para comérsela.

Búsqueda de uno de los niños desaparecidos

Al entregar la carta a la policía, rápidamente se relacionó con el pintor de brocha gorda, Albert Howard Fish. Fue detenido cuando ya tenía más de 60 años y estaba dispuesto a contar todas sus "hazañas" a modo de triunfo, para que dejara de ser considerado una persona mediocre.

Confesó que había asesinado a más de quince niños y que se los había comido, afirmando <<he castrado más de cien niños porque dios me lo pidió>>. Ante similares declaraciones, fue condenado a la silla eléctrica. Ninguna apelación sirvió para salvarlo.

Detención de Albert Howard Fish

viernes, 23 de marzo de 2012

Repaso del caso José Bretón

José Bretón contándole a la policía sus
últimos pasos antes de la desaparición
Hoy en la sección Actualidad hacemos un repaso de uno de los casos que más preocupa a todos los hueller@s: el caso de los niños desaparecidos en Córdoba. Las últimas noticias que se tienen al respecto conciernen al testimonio de José Bretón. Hace tres días conocíamos que el juez que lleva el caso considera que las declaraciones de José Bretón sobre los tiempos, las llamadas de teléfono y los movimientos no cuadran. Parece ser que Bretón está mintiendo, ahora la pregunta consiguiente es ¿por qué?

Además, recordamos que por ello y el hecho de que, como se ha atestiguado judicialmente, existiese "un móvil aparentemente anunciado por parte del encartado [Bretón], y (...) una actitud de venganza o represalia (...) anunciada a su esposa de la que se encontraba en trámites de separación, dando a entender a ésta que no volvería a ver de nuevo a sus hijos con vida", Bretón sigue en prisión preventiva des del 21 de octubre.

Ruth y José, los niños desaparecidos
Según el diario El País, para el juez, "todo hace pensar que José Bretón pudiera haber planteado una estrategia dirigida a confundir, o incluso a dar pistas falsas, demostrando una frialdad extrema en una forma de actuar que podría presuponer una premeditación absoluta en su forma de actuar". Y el uso del móvil hubiese sido fundamental en ese sentido. Así, destaca que al tráfico de llamadas y mensajes que Bretón protagonizó ese día con sus familiares, le acompañase un silencio telefónico de horas. 

A todo ello, el auto suma otros muchos indicios que harían desconfiar. Pero uno destaca sobre el resto: la prueba pericial practicada a las imágenes de las cámaras de vigilancia que recogieron los pasos de Bretón cuando conducía su coche a la salida de la parcela (en las que en teoría debería llevar a los niños, ya que según él los perdió en el parque) y a su paso por la Ciudad de los Niños. En las recreaciones realizadas, los niños sí aparecerían en las imágenes, mientras que en las que grabaron a Bretón el 8 de octubre, sus hijos ya no están en el coche. Solo queda esperar que se encuentre a los niños sanos y salvos todo haya sido una mala experiencia, culpa de Bretón o no —recordamos que de momento es presunto autor del delito. Os adjuntamos un vídeo resumen de EuropaPress:


jueves, 22 de marzo de 2012

Las sectas coercitivas

Hoy, en la sección de Psicología Criminal nos adentramos en un aspecto muy estrechamente ligado al mundo del crimen, sobretodo organizado. Se trata de las sectas coercitivas, estos grupos de personas de los que todo el mundo ha oído hablar pero parecen un tema algo escabroso. Hablamos de sectas que tienen un carácter dominador y por eso generan preocupación ante la importante problemática social, familiar y personal que pueden generar.

Este tipo de sectas vienen definidas por sus medios y formas de actuar, no por sus fines o doctrinas: estos fines o doctrinas pueden ser de carácter religioso, cultural, terapéutico, político, esotérico, etc., por lo que resultan en general socialmente aceptables o incluso loables. Pero las sectas coercitivas son las que además, tienen un único fin; lograr el poder. Este logo puede presentarse de diversas formas: como dominio sobre la vida de los adeptos a la secta, como acumulación de recursos económicos o como expansión del número de seguidores y extensión del dominio y control a otros espacios e instituciones sociales.

Estas sectas emplean técnicas de persuasión coercitiva como un grupo totalitario para captar personas y someterlas a la dependencia del grupo. Esta dependencia, hace que la independencia de los adeptos quede reducida. Estás técnicas incluyen manipulación, control, atacar la identidad del sujeto, crearle un vacío e inducir en él/ella una transformación hasta conseguir su conversión hacia una nueva identidad. Todo esto se hace mediante métodos de reclutamiento, adoctrinamiento y explotación de sus miembros: subordinan el bienestar y la salud de los miembros en beneficio del líder o cúpula dirigente.

Y hoy acabamos con algunos factores psicosociales de vulnerabilidad que hacen que una persona tenga un perfil de fácil captación o afiliación voluntaria: edad joven/adolescencia, tendencias a la soledad y la depresión, inmadurez afectiva, dependencia, baja autoestima, baja tolerancia a la ambigüedad, idealismo ingenuo, elevado sentido de insatisfacción con la vida, deseo insatisfecho con la profundización espiritual, sistema familiar disfuncional, y muchos otros aspectos. Más adelante nos adentraremos en las estrategias de lo que conocemos como lavado de cerebro, ¡no te lo puedes perder!

lunes, 19 de marzo de 2012

El Doctor Crippen

Crippen era médico, inteligente, de este tipo de personas que transmiten confianza. A los 30 años enviudó y se casó con la cantante de ópera Kunigunde Mackamotzki, más conocida como Cora Tuner. Una muchacha espléndida, radiante, con una figura espectacular que intentaba debutar en el mundo de la ópera con tan solo 19 años. Él se enamoró, por su voz, por su imagen o, simplemente, porque no quería sentirse solo.

 El Doctor Crippen y Cora Turner 

Pero, ya se sabe, en el mundo de la música no todo son aplausos y premios. Cora Turner fracasó como cantante lírica y derivó al bodeville, un género mucho más inferior. Cambió su nombre por el de Belle Elmore y dejó de ser la joven muchacha con una imagen y voz bonitas. Empezaba a decaer, su carácter se convirtió en crispado y agrio (por culpa de la bebida) y empezó a echarle la culpa a su marido de su frustrada carrera musical. Pero a pesar de los reproches, y de un supuesto amante con quien se veía, la cantante no se decidía a dejarlo.


Por su parte, el doctor Cripen, se fijó en otra joven: una muchacha de unos 20 años, Ethel Le Neve, que se convirtió en su secretaria y luego en su amante. A los meses de estar juntos el doctor Crippen no escondía su relación con la secretaria e incluso se paseaba con ella por el vecindario. La gente cuchicheaba cuando veían a la pareja paseando y se preguntaban "qué piensa Cora de ésto?". Y lo que en principio solo eran habladurías empezaron a ser sospechas. Hacia tiempo que el doctor Crippen y su amante vivían en la casa de Belle, incluso la secretaria lucía sus joyas. Al mismo tiempo la aspirante a cantante ya no se veía en la casa.

En un principio Crippen decía que Cora se había ido sin dar explicaciones. Al cabo de un mes, cuando las sospechas de los amigos de Cora incrementaban aseguró que Cora estaba gravemente enferma y que no lo decía a nadie por no preocupar. Días después el doctor  comunicó con un telegrama que su esposa había muerto por anginas y, al mismo tiempo, puso una necrológica en la revista más conocida en el mundo del espectáculo.

Pero los amigos de Cora no se conformaron en la versión del marido y lo denunciaron a la policía. Cuando los investigadores interrogaron al doctor, consideraron que la muerte de la cantante no era cierta, sino una excusa que había puesto el marido abandonado para evitar la vergüenza pública y que no había ningún indicio de que estuviera muerta. 

Pero al cabo de uno días, volvieron a la casa y se la encontraron vacía. La registraron y encontraron un torso humano en putrefacción que los peritos identificaron con el de Cora.

Búsqueda de los restos de Cora Turner

Los amantes se habían escapado, embarcando en un barco rumbo a Holanda. Ethel viajaba disfrazada de muchacho y se hacía pasar por el hijo de Crippen. El capitán del barco lo vio muy raro, envió un mensaje por radio y, en aguas canadienses fueron capturados.

El doctor nunca confesó el asesinato pero se pudo acreditar que había comprado el veneno que se encontró en los restos del Cora. Esto fue prueba suficiente para que ser juzgado y condenado a ser colgado. En 1910 murió ahorcado.

Crippen y Ethel en el jucio

La amante, Ethel, vendió sus memorias al Lloyd's Weekly News. 

Dr. Crippen (1962) adaptación cinematográfica dirigida por Robert Lynn 

                          

domingo, 18 de marzo de 2012

El Adversario

Como cada domingo os proponemos algo para que disfrutéis mientras aprendéis algo relacionado con la criminología. Hoy es el turno de un libro: El Adversario, de Emmanuel Carrère.

Esta novela de no ficción cuenta la historia real de Jean Claude Romand, que en 1993 asesinó a toda su familia tras haber vivido una vida en la que todo lo que les contaba era mentira, por miedo a que ellos no estuvieran orgullosos de él. Una historia tan increíble como cierta, de lo que se conoce como “suicidio extensivo”: el asesino quiere morir pero mata a las personas que le quieren antes para que no sufran al conocer la verdad.

Emmanuel Carrère, periodista francés, superó las críticas y sus propios prejuicios y, como Truman Capote hizo en A sangre fría, se acercó al propio asesino para conocer aquello que todos nos preguntamos al leer noticias así en el periódico: por qué. Un libro muy recomendable, ameno y entretenido, perfecto para todas aquellas personas que no se conformen con los estereotipos y los prejuicios y se quieran arriesgar a entrar en lo más oscuro de la miseria humana.

Contacta con nosotras

huelladelcrimen@gmail.com
Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Design by NewWpThemes | Blogger Theme by Lasantha - Premium Blogger Themes | New Blogger Themes