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viernes, 21 de octubre de 2011

El hijo de Sam, actualmente en prisión

El hijo de Sam tardó año y medio en ser capturado, pero finalmente fue detenido por la policía neoyorquina el 10 de agosto de 1977 cuando salía de su casa. En el juicio, Sam se declaró culpable ante el juez, aunque solo fue juzgado por algunos de los casos. 

La sentencia: El hijo de Sam fue condenado a 365 años de cárcel, actualmente todavía está en la prisión cumpliéndolos.

En ese mismo juicio, intervinieron cuatro psiquiatras, tres de los cuales afirmaron que Berkowitz era un enfermo mental, un esquizofrénico que se creía poseído por los demonios. Sin embargo, el cuarto psiquiatra, David Abrahamsen no compartió ese diagnóstico y afirmó que  aunque se trataba de un hombre atormentado estaba fingiendo.  El hijo de Sam confesó más tarde que David tenía razón, pero en la actualidad ha vuelto a sostener la idea de que estaba poseído “en un sentido psicológico” por Satanás.

¿Qué sabemos ahora de El hijo de Sam?

Actualmente, como hemos dicho, está en prisión, cumpliendo la condena de 365 años que le fue impuesta. Es el pastor del módulo en el que habita en la cárcel – pertenece a la Iglesia de los Cristianos Renacidos-. También ayuda a todas las personas que forman parte del programa de rehabilitación de la cárcel y posee su propia página web. Berkowitz afirmó que “El señor me alcanzó con sus manos piadosas y me salvó la vida. Yo sólo puedo darle las gracias”. FUENTE: Revista “Muy historia”


El hijo de Sam, el mayor asesino en serie de la historia de Nueva York sigue entre rejas.  

En este vídeo del programa Misterios sin resolver, se plantean diferentes visiones sobre el caso de  El hijo de Sam. ¿Actuó solo Sam? ¿Hay otras personas implicadas?

jueves, 20 de octubre de 2011

El perfil de un criminal satánico

El mayor asesino en serie de la historia de Nueva York presentaba un perfil psicológico de criminal satánico. Él mismo declaró haber matado a todas esas personas porqué seguía las instrucciones del demonio que emanaban de los ladridos del perro de su vecino, Sam Carr, motivo por el cual la prensa le bautizó como El Hijo de Sam.

David Berkowitz dijo que sentía unas voces en su interior, las voces del demonio, que le conducían a hacer lo que hacía “esperaba una señal y oía voces demoníacas que me ordenaban dar muerte”.

Anteriormente, se  había relacionado con algunas sectas satánicas. Una de estas sectas fue Los Veintidós Discípulos del Infierno, relacionada con la brujería, adoradores del demonio que creían en los sacrificios humanos. 

Otra característica psicológica de Sam es que presentaba una gran frustración  sexual, por eso atacaba a mujeres, porqué según él era el colectivo que más amargamente le había tratado. Ya en su juventud tubo la intención de formar parte de un club de “odiadores de mujeres”.

Además, Sam se dio a conocer a través de la prensa, lo que nos indica que quería tener notoriedad y alcanzar la fama.  En su primera declaración tras la detención, reconoció ser El hijo de Sam y haber enviado todas las cartas.

Como veremos mañana en el post sobre la sentencia, tres de los cuatro psiquiatras que declararon en el juicio, sentenciaron que se trataba de un esquizofrénico que se creía poseído por los demonios, pero hubo uno que discrepó. No queremos adelantarnos a los hechos, así que mañana tendréis el resto de la información.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Las víctimas del "pistolero loco"

A continuación presentamos todas las víctimas de El Hijo de Sam. Este asesino actuaba rápido sin dejar rastro, siempre atacando en circumstancias muy similares  con su arma calibre 44 y cerciorándose de que sus víctimas murieran. No todos perecieron, incluso se equivocó pensándose que un hombre de pelo largo era una mujer. De todos modos, su falta de escrúpulos y su actuación desenfrenada dejó a toda la sociedad de Nueva York aterrotizada.



Donna Laurita y Jody Valente: Fueron sus primeras víctimas. La madruga del 29 de julio de 1976 El Hijo de Sam disparó 5 tiros a Donna mientras salía del coche de una amiga, Jody. Murió al acto, en el hospital no pudieron hacer nada. Su amiga, Jody, recibió una bala en la pierna y pudo sobrevivir. Los vecinos avisaron a la policía de la presencia de un coche amarillo que se fue corriendo después del altercado. Las balas correspondían a un revolver calibre 44, arma específica para matar personas.

Carl Denaro: El asesino también actuó de madrugada, pero esta vez se equivocó. Pensándose que Carl era una mujer, por su cabello largo, le disparó cinco veces. Solamente un tiro dio en el blanco, a pesar de la gravedad, no causó la muerte de Carl.

Donna DeMasi y Joanne Lomino: El hijo de Sam se dirigió a las dos chicas, que estaban sentadas en el portal de una casa, aparentemente con ademán de pedirles por una dirección. Al acercarse, sacó de su chaqueta la pistola y las disparó. Rápidamente entraron en el portal y pudieron salvarse, aunque la bala que impactó en Joanne le afectó a la médula espinal y nunca más volvió a caminar. 

Christine Freund: Sam actuó de manera parecida a su primer asesinato. Disparó a Christine mientras se despedía de su pareja en un coche. El Hijo de Sam disparó directo en el blanco. Christine murió, ya en el hospital. 

Virginia Voskerichian: Tuvo la mala suerte de cruzarse con Sam el 8 de marzo de 1977 al regresar a casa. No intercambiaron ninguna palabra, se oyó un disparo y murió al acto. Este ataque fue relacionado a la serie de episodios anteriores ya que en todos se utilizaban las mismas balas calibre 44. 

Valentina Suriani y Alexander Esau: Sam estacionó al lado del coche de Valentina y Alexander disparó dos veces a ambos y se marchó, sin más. A diferencia de las otras acciones, esta vez dejó una carta para el capitán de la policía, el comandante Borelli. A partir de ese momento ya se descubrió que el "pistolero loco" era un psicópata  muy peligroso.

Salvator Lupo y Judith Placido: Salieron de la discoteca y al entrar en el coche, igual que todas las otras veces, Sam se acercó y los disparó. Afortunadamente no murieron y su testimonio sirvió para cerciorar que el psicópata que acechaba Nueva York se trataba de un asesino muy rápido, inteligente, incapaz de dejar huella.

Stacy Moskowitz y Rob Violante: Al cumplirse un aniversario del primer asalto del Hijo de Sam, todo el mundo esperaba un asesinato “conmemorativo” de alguna otra pareja. Pero no sucedió absolutamente  nada, Sam era listo y hasta dos días después no actuó. Stacy Moscowitz y Robert Violante acababan de salir del cine cuando Robert propuso ir a pasear. De repente, a Stacy le pareció ver una figura entre las sombras que los observaba y que, al notarse descubierto, intentó alejarse. Grave error el pasar por alto este hecho, al cabo de unos minutos fueron atacados a balazos por Sam. Él recibió dos tiros en el rostro perdiendo un ojo y el 80% de visión y ella murió.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Cómo asesinó El hijo de Sam a sus víctimas?

David Berkowitz, El hijo de Sam, asesinó a más de 10 personas en el periodo transcurrido entre el 29 de julio de 1976 y el 31 de julio de 1977. Mataba mayoritariamente a mujeres, a base de disparos de pistola (un revólver Bulldog calibre 44). No disparaba una sola vez, prefería asegurarse de haber acertado y haber matado a la persona en cuestión.

Sobre el móvil de David Berkowitz ha habido mucho debate, ya que él aseguraba que escuchaba voces del demonio que le daban la orden de matar, y realmente tuvo relación con algunas sectas satánicas; pero más tarde él mismo desmintió tal motivo. Probablemente matara a sus víctimas por vengarse del género femenino, que le había “rechazado” a lo largo de su vida, como más tarde estudiaremos en su perfil psicológico.

En cualquier caso, El hijo de Sam elegía a sus víctimas de forma desordenada e impulsiva –en una ocasión mató a un hombre con el pelo largo al confundirlo con una mujer-, y no disfrutaba con el proceso de asesinato como hemos visto en otros asesinos como Jack el Destripador, si no que necesitaba dar muerte, acabar con la vida de esa persona. No hacía nada con el cuerpo, no llevaba a cabo rituales con él, solo necesitaba que esas mujeres dejaran de respirar. Una forma de asesinar muy convencional para un asesino que lo era muy poco.


lunes, 17 de octubre de 2011

El Hijo de Sam


Nombre
David Berkowitz
Alias
El hijo de Sam
Fecha del crimen
1976
Lugar del crimen
Nueva York. Distritos del Bronx y de Queens
Singularidad
Es un criminal satánico que utilizaba un revolver Bulldog, como si fuera un pistolero.



Donna y Jody eran amigas desde hacía mucho tiempo. Siempre les costaba despedirse, no encontraban el momento de poner punto y final a sus interminables charlas, llenas de risas, susurros y miradas condescendientes. Se veían muy a menudo pero todavía les faltaba tiempo para comentar la jugada de todo lo acontecido entre su pandilla de amigos.

Esa noche de julio las dos se encontraban en el coche de Jody, aparcado enfrente de casa de Donna. Había sido una noche divertida en el bar del pueblo, reían y reían mientras reproducían con gestos cómicos las anécdotas sucedidas. Ya llevaban más de media hora alargando la despedida cuando miraron el reloj, suspiraron y finalmente, se dieron por vencidas: “ya es muy tarde, debemos volver a casa”, dijo Jody.

Mientras Donna daba dos besos a su amiga abrió la puerta del coche y se despidió con un guiño simpático. Al dirigir la mirada hacia su casa vio a su padre que salía de casa a pasear el perro. Ese cruce de miradas le reveló que algo no iba bien, “si tampoco he llegado tan tarde”, pensó, ingenua, Donna. Y no le dio tiempo de pensar nada más, en ese mismo instante apareció de la oscuridad un hombre que sacó algo de una bolsa de papel y le disparó en el cuello, causándole la muerte inmediata.

Todo sucedió muy rápido ante los ojos del padre y de la amiga, el tiempo se colapsó por completo. Jody palideció, la perplejidad del momento la dejó sin respiración. Sufrió una convulsión y su cuerpo se desplomó sobre el volante, presionando, así, el claxon. Las luces del vecindario empezaron a encenderse mientras el asesino, más tarde conocido como el Hijo de Sam, se camuflaba entre la oscuridad e huía.

Según declaraciones posteriores del asesino, durante el día buscaba trabajo pero por la noche se dedicaba a buscar víctimas. Esperaba una señal y oía voces demoníacas que le ordenaban “dar la muerte”.

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