jueves, 13 de octubre de 2011

El Arropiero y su perfil psicológico

El Arropiero presentaba un perfil psicótico. La psicosis es un trastorno mental, de origen emocional u orgánico, en el que se produce un deterioro en la capacidad de pensar, responder emocionalmente, recordar, comunicar e interpretar la realidad. 

Según las investigaciones que se llevaron a cabo, Manuel Delgado poseía el cromosoma de la criminalidad, el XYY. Aunque no es acertado llamar a este  cromosoma el cromosoma de la criminalidad, puesto que no se ha probado que todas las personas que tengan este cromosoma sean criminales, sí que hay muchos asesinos en la historia que contienen este cromosoma, es por ello que fue nombrado el cromosoma de la criminalidad. El Arropiero fue uno de ellos. 

Además, El Arropiero también presentaba tendencias necrófilas y homosexuales. La necrofilia es una parafilia (patrón de comportamiento sexual en la que el placer no es encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que le acompañe) caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. De hecho, como hemos visto en el post de ayer, Manuel practicó la necrofilia con su quinta víctima, que abusó de ella una vez muerta hasta que los agentes encontraron el cadáver.

Por lo tanto, Manuel Delgado Villegas, El Arropiero, era psicótico y presentaba tendencias homosexuales y necrófilas. Además, poseía el cromosoma de la criminalidad. En sus asesinatos utilizaba la fuerza y la violencia (el golpe militar). Tenía siempre el dominio de la víctima, hasta provocarle la muerte. Solo dejó malherido a una de sus víctimas, Ramón Estrada, aunque falleció posteriormente en el hospital.

Como veremos en el post de mañana, Delgado fue ingresado en un psiquiátrico, donde fue tratado de esquizofrenia, una enfermedad que se completaba con un cuadro de megalomaníaco, desorientación espacio-temporal y tendencia al autismo.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Las víctimas del Arropiero


Manuel Delgado Villegas, más conocido como El Arropiero,  considerado el mayor asesino en serie de la historia de España, confesó haber matado a 48 personas, aunque la policía redujo la cifra a 22. Se encontraron cuerpos de las víctimas esparcidos en diferentes puntos de España, aunque Delgado confesó a la policía ser el autor de otros muchos  crímenes que se habían cometido fuera de España. Su abogado defensor siempre pensó que El Arropiero fue “el más grande asesino de la historia”. 


Las víctimas de El Arropiero fueron:
Adolfo Folch Muntaner , 49 años. Asesinado el 21 de enero del 1964, en la playa de Llorach, en Garraf (Barcelona). De profesión, cocinero. Le destrozó el cráneo con una piedra y luego le quitó el reloj y la cartera.

Margaret Helene Boudrie, 21 años. Asesinada el 20 de junio de 1967, en Ibiza. Estudiante de nacionalidad francesa. Primero la mató y después abusó de su cadáver.

Venancio Hernández Carrasco, no conocemos el día exacto del asesinato, aunque sí el sitio, en Chinchón, a orillas del río Tajuña (Madrid). Había salido a trabajar a un viñedo de su propiedad. Una recomendación poco acertada de Venancio a Manuel “si quieres comer, trabaja, que eres joven y fuerte”, le costó la vida. El Arropiero le dio un golpe legionario (el revés del canto de la mano en el cuello) y luego fue arrojado al río.

Ramón Estrada Saldrich. Asesinado el 5 de abril de 1969, en Barcelona. Era propietario de un almacén. Recibió el golpe legionario y después fue estrangulado, aunque no murió en el instante, quedó inconsciente y malherido. Murió más tarde en el hospital. El Arropiero también le robó la cartera, el reloj y las sortijas.

Anastasia Borrella Moreno, 68 años. Asesinada el 23 de noviembre de 1969, en Mataró (Barcelona). Fue hallada debajo de un túnel. El asesino la golpeó con un ladrillo en su casa, luego la arrojó por un puente y abuso de su cadáver. El acto de necrofilia se repitió todas las noches hasta que encontraron el cadáver.

Francisco Marín Ramírez. Asesinado el 3 de diciembre de 1970. Estudiante cordobés. Primero le dio un golpe mientras iban en moto que le dejó apenas sin respiración, porqué supuestamente, se le insinuó. Fueron al río y una vez allí, lo tiró al agua, porqué supuestamente, se le volvió a insinuar.
 
Antonia Rodríguez Relinque, 38 años. Novia de Manuel Delgado, El Arropiero. Estaban teniendo relaciones sexuales en el campo mientras acabó con su vida estrangulándola con sus propios leotardos. Es la última víctima probada del asesino en serie, aunque, como hemos dicho anteriormente, él confesó haber matado hasta 48 personas, dentro del territorio español y en el extranjero.

martes, 11 de octubre de 2011

Modus operandi de El Arropiero

Manuel Delgado Villegas confesó 48 asesinatos, aunque sólo se pudieron probar 7. La mayoría de veces, para matar a sus víctimas, utilizaba el golpe mortal en el cuello, un truco que aprendió en la Legión española. En algunas ocasiones, Villegas abusaba sexualmente de los cadáveres de las víctimas.

Asesinó a personas de todas las edades, sin un orden determinado, lo que hizo pensar que no elegía cuidadosamente a sus víctimas, si no que asesinaba a aquella persona que le contestara mal, a quien tuviera algo que robar, a quien quería violar e incluso a su novia.

Algunas de sus víctimas murieron en el hospital. Eso significa que no se cercioraba de que estuvieran muertas antes de abandonar el lugar del crimen. Además, dejó pistas que permitieron a la policía probar 7 de sus muchos asesinatos. Era impulsivo y actuaba por instinto. A parte del golpe mortal en el cuello, llegó a matar a golpe de ladrillo, estrangulando a la víctima, ahogándola, con una piedra… No se establece por tanto, en Manuel Delgado Villegas, El Arropiero, un patrón operativo determinado.

lunes, 10 de octubre de 2011

El Arropiero, el peor asesino de la historia criminal

Nombre
Manuel Delgado Villegas
Alias
El Arropiero  también llamado El estrangulador del puerto
Fecha del crimen
Entre 1964 y 1971
Lugar del crimen
Distintos puntos de España y algunos de fuera del país
Singularidad
Está considerado el peor asesino de la historia criminal



AFM era cocinero de un pequeño restaurante de Barcelona, el esfuerzo diario entre fogones daba su fruto, pero debía seguir trabajando duro para asegurar la prosperidad del negocio. El mes de enero de 1964 era especialmente frío y sus labios sufrían esa helada temperatura.


Una mañana decidió  salir de la ciudad y acercarse a la playa de Llorac, en el Garraf. Necesitaba un par de saquitos de arena para la cocina ya que durante las fiestas navideñas había sido imposible por el ajetreo de la época. La playa estaba desierta, únicamente se oía el vaivén de las olas.


Tras llenar los dos saquitos de arena respiró hondo y decidió disfrutar la paz del momento. Hacía tanto tiempo que no se sentía tan tranquilo, hacía tanto tiempo que no sentía en su rostro el calor del sol de mediodía. Decidió aprovechar esa sensación y se tendió en el suelo con la espalda apoyada en el muro que limitaba la playa del paseo. Mientras los cálidos rayos doraban su piel cerró los ojos para no volverlos a abrir.

Acompañado por una sombra tosca y con una enorme piedra, el asesino golpeó la cabeza del cocinero y le destrozó el cráneo por completo. Cuando lo vio muerto, sin ningún tipo de escrúpulo ni de remordimiento le robó la cartera del bolsillo y el reloj de su muñeca.

domingo, 9 de octubre de 2011

Especial: Dexter Morgan, el justiciero


Hoy traemos a nuestro  blog un asesino en serie muy especial y seguro que conocido por la mayoría de vosotros, Dexter Morgan (Michael C.Hall)

La serie de televisión Dexter se emite desde el año 2006 en la cadena estadounidense Showtime y está basada en la novela El oscuro pasajero de Jeff Lindsay, escrita el año 2004. En España se ha estrenado en la cadena Cuatro aunque no ha sido de las más exitosas e incluso no ha llegado a emitir ya todas las temporadas. En cambio, en EUA es una de las series más populares y su sexta temporada se estrenó el pasado 2 de octubre (aunque se filtró el  capítulo una semana antes). Cada temporada tiene tan solo 12 capítulos, de unos 50 minutos cada uno. Fácil de digerir y difícil de esperar el siguiente.


Dexter Morgan es un analista de sangre "la rata del laboratorio" de la Brigada de Homicidios de Miami. Aún así, en sus ratos libres es un asesino en serie. Combina la perfecta vida normal del chico más corriente y inteligente de Miami con su lado oculto, el de asesino serial. Pero su particularidad es que aunque Dexter tiene el deseo de matar, solo acaba con la vida de los criminales, aquellas personas que han escapado de la justicia por diversas razones - muchas veces porqué el mismo se encarga de falsificar las pruebas del crimen o alterar el lugar del crimen para que su presa quede libre y el pueda acabar con su destino-. 

Y si os estáis preguntado el porqué de que solo asesine a los criminales, la razón la encontramos en su padre adoptivo Harry. Dexter vivió un episodio de pequeño que lo marcó para siempre y le llevó a ser un asesino en serie. Su padre adoptivo lo vió cuando era un crio y desde entonces le enseño a seguir un código para mantenerle a salvo a él y matar solamente a las personas que han cometido asesinatos.  Un código que aunque muchas veces lo ha puesto en el punto de mira le ha permitido avanzar a lo largo de las seis temporadas. 

No diremos mucho más sobre la trama o sobre Dexter Morgan ya que no nos gustaría que esta entrada se convirtiera en un spoiler para toda la gente que aún no ha visto la serie. Solo os podemos decir que es una de las mejores series que se han hecho en este ámbito y desde aquí os recomendamos verla. Tiene mucha intriga, suspense, algunos tintes cómicos y sobretodo te engancha desde el primer capítulo. 

Además, una cosa que he podido apreciar al largo del tiempo con otras personas que ven la serie es que le acabas cogiendo cariño a Dexter  y desearías que nunca fuese descubierto, aunque por otro lado saber que está acabando con la vida de personas. ¿Que os parece a vosotros? ¿Se puede perdonar a Dexter porque es un justiciero? o al contrario, es un asesino en serie que debería ser juzgado?

Aunque me gustaría deciros muchas más cosas sobre mi querido compañero de los lunes Dexter Morgan creo que es mucho mejor que seáis vosotros mismos quién juzguéis la serie. Así que espero vuestros comentarios y también incito -de nuevo- a que todas aquellas personas que no han visto la serie le déis una oportunidad, porqué de verdad, no os va a defraudar.





viernes, 7 de octubre de 2011

Un misterio sin resolver

The illustrated Police News
Los medios y las técnicas policiales de por aquel entonces no fueron suficientes para poder detener al verdadero culpable de los cinco asesinatos. De hecho, incluso todavía hoy se ignora quién fue el verdadero Jack el Destripador. La falta de indicios hizo que incluso se fotografiaran los ojos de las víctimas por si habían retenido en las pupilas la imagen del asesino.

Se ofrecieron recompensas para los que pudieran aportar algún dato válido, no obstante, lo único que se consiguió fue que los vecinos se denunciasen entre ellos, aprovechando sus desavenencias. Así pues, se detuvieron falsos culpables (que incluso se atribuían el crimen) pero después de numerosas investigaciones no tardaban en recuperar la libertad, ya fuera por el hecho de que carecían de habilidades médicas o de que tenían coartadas.

Una de las sospechas enfocaba al médico de la reina Victoria, Sir William Gull, quien supuestamente habría actuado contra una prostituta que chantajeaba a un miembro de la familia real. Sin embargo, la acusación era imposible dado que tenía 70 años y había sufrido un accidente cerebrovascular.

También se apuntó sobre John Pizer, un zapatero judío aunque su coartada era perfectamente plausible y rápidamente la acusación se desvaneció. El polaco Kosminski y el ruso Michael Ostrog también estuvieron en el punto de mira aunque, a pesar de demostrar su inocencia, acabaron en un sanatorio para enfermos mentales.

En 1991 se descubrió un supuesto diario personal de Jack en el que se descubría como culpable un comerciante de algodón de Liverpool, Joseph Maybric. Posteriormente, expertos en documentos antiguos informaron de su falsedad.

La ausencia de respuestas  hacía que la investigación avanzase lentamente. A pesar de que la policía se mantenía en silencio, la prensa alimentaba cada rumor escuchado y, como consecuencia, aumentaba la cólera y el miedo entre los vecinos. Poco a poco la actuación despiadada de Jack y su perfecta ejecución para no ser descubierto lo convirtieron no solo en leyenda sino también en un ejemplo para asesinos posteriores. El vampiro de Dusseldorf, Peter Kurten, declaró que la figura de Jack el Destripador había sido un referente a seguir cuando planeaba sus asesinatos. En la misma línea, El estrangulador de Boston, Albert Henry DeSalvo, dijo a la policía que pretendía hacer algo grande “como Jack el Destripador”. Otro ejemplo es el alias del norteamericano Ted Bundy, El Destripador Americano.

jueves, 6 de octubre de 2011

La psicología de El Destripador

Si nos preguntásemos como reconocer a un asesino en serie, seguramente, nos asustaría saber que muchos de los asesinos en serie son personas que llevan una vida normal y corriente, como la de cualquier ciudadano.  Pero si ahondamos un poco más en su perfil psicológico nos daríamos cuenta que muchos de ellos comparten unos rasgos determinados, rasgos que se encargan de estudiar profesionales con conocimientos para ello (psicólogos, criminólogos…)
Se considera que estamos ante un asesino en serie cuando aquella persona comete más de tres asesinatos en un período de tiempo de más de treinta días, siempre dejando unos días de margen entre cada asesinato, el llamado período de enfriamiento. El objetivo del asesino en serie es alcanzar la gratificación psicológica que le proporciona el asesinar a sus víctimas, en la mayoría de los casos por compulsión sexual y/o ansias de poder.

A Jack el Destripador se le ha  considerado uno de los mayores asesinos en serie de la historia de la humanidad. Una persona inteligente y audaz que nunca fue encontrada por la policía. Algunos lo calificaron como “fascinante, misterioso y terrorífico”, y es que sin duda, El Destripador, considerado el rey del crimen, tuvo la suficiente inteligencia como para cometer los delitos sin dejar pista alguna que le vinculara. La policía de Scotland Yard empleó todos sus esfuerzos y puso todas las técnicas disponibles para encontrarlo, pero todo fue en vano, el asesino en serie iba siempre un paso delante de ellos, cometía los asesinatos con suma inteligencia. 
Una de las pocas pistas que tenía la policía de Scotland Yard es que el asesino debía de tener amplios conocimientos de anatomía, por la forma en cómo destripaba a todas sus víctimas. Unas víctimas que por cierto, tal y como hemos podido leer en nuestra última entrada, todas eran féminas. ¿Por qué? Por una sencilla razón, Jack obtenía satisfacción sexual con los asesinatos que cometía.

Otro de los rasgos que caracterizó al asesino fue su sentido del humor. Jack el Destripador se encargó de enviar cartas a la policía dónde mostraba su clara intención de continuar matando y disfrutar con lo que hacía “No pararé en mi tarea de destripar putas. Y lo seguiré haciendo hasta que me atrapen…no les importe llamarme por mi nombre artístico. Suyo afectísimo, Jack el Destripador”. Numerosas cartas en las que el asesino serial mostraba su poderío.

Un asesino en serie que murió sin ser identificado, pero que consiguió la fama soñada y se convirtió en el referente para otros asesinos seriales que le precedieron. Con sus asesinatos saciaba dos de sus necesidades: tener el control sobre los cuerpos y llamar la atención de la sociedad de la época, aunque su huella ha llegado a nuestros días.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Las víctimas de Jack


Mary Anne Nichols, Polly. 42 años. Asesinada el 31 de agosto de 1888. Era alcohólica. Los agentes de seguridad la encontraron con el vientre abierto y la médula espinal, la tráquea y el esófago cortados.
Annie Chapman. Asesinada el 8 de septiembre de 1888. Estrangulada y degollada. Padecía una enfermedad pulmonar crónica y estaba desnutrida, probablemente era pobre.  Jack le arrancó el útero, la parte superior de la vagina y una porción de vejiga. Después de ella se comenzó a establecer un perfil, pero nunca se le identificó.
Elizabeth Stride, Liz la larga. Asesinada el 30 de septiembre de 1888. Fue hallada con una oreja cortada, pero el resto de su cuerpo no presentaba mutilaciones. Se supone que algo hizo huir al asesino y no pudo terminar su labor. En una de sus cartas a la policía, escribía: “Es una pena que me hayan interrumpido mientras estaba con mis amigas”. El mismo día, Jack asesinó a Catherine Eddowes. A ella le amputó la oreja derecha, los ovarios y un riñón.
Mary Jane Kelly. 25 años. Asesinada el 9 de noviembre de 1888. Era la más joven y bonita de sus víctimas. Fue encontrada muerta en su habitación alquilada en el barrio de Whitechapel. El cuerpo estaba de espaldas, sobre la cama, con el útero y los riñones extraídos. Los pechos estaban cortados; uno se encontraba bajo la cabeza, y el otro junto al pie derecho. El hígado entre los pies, los intestinos y el bazo también fuera del cuerpo. Toda su cavidad torácica estaba vacía, y su piel en una mesa de la habitación.

No se pudo demostrar que Jack El Destripador hubiera asesinado a nadie más, pero se cree que antes de este periodo (agosto-noviembre), el asesino podría haber actuado sin llamar tanto la atención. En cualquier caso, siempre será un misterio.

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