miércoles, 5 de octubre de 2011

Las víctimas de Jack


Mary Anne Nichols, Polly. 42 años. Asesinada el 31 de agosto de 1888. Era alcohólica. Los agentes de seguridad la encontraron con el vientre abierto y la médula espinal, la tráquea y el esófago cortados.
Annie Chapman. Asesinada el 8 de septiembre de 1888. Estrangulada y degollada. Padecía una enfermedad pulmonar crónica y estaba desnutrida, probablemente era pobre.  Jack le arrancó el útero, la parte superior de la vagina y una porción de vejiga. Después de ella se comenzó a establecer un perfil, pero nunca se le identificó.
Elizabeth Stride, Liz la larga. Asesinada el 30 de septiembre de 1888. Fue hallada con una oreja cortada, pero el resto de su cuerpo no presentaba mutilaciones. Se supone que algo hizo huir al asesino y no pudo terminar su labor. En una de sus cartas a la policía, escribía: “Es una pena que me hayan interrumpido mientras estaba con mis amigas”. El mismo día, Jack asesinó a Catherine Eddowes. A ella le amputó la oreja derecha, los ovarios y un riñón.
Mary Jane Kelly. 25 años. Asesinada el 9 de noviembre de 1888. Era la más joven y bonita de sus víctimas. Fue encontrada muerta en su habitación alquilada en el barrio de Whitechapel. El cuerpo estaba de espaldas, sobre la cama, con el útero y los riñones extraídos. Los pechos estaban cortados; uno se encontraba bajo la cabeza, y el otro junto al pie derecho. El hígado entre los pies, los intestinos y el bazo también fuera del cuerpo. Toda su cavidad torácica estaba vacía, y su piel en una mesa de la habitación.

No se pudo demostrar que Jack El Destripador hubiera asesinado a nadie más, pero se cree que antes de este periodo (agosto-noviembre), el asesino podría haber actuado sin llamar tanto la atención. En cualquier caso, siempre será un misterio.

martes, 4 de octubre de 2011

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¿Cómo mataba Jack a sus víctimas?


En dos meses y medio, Jack El Destripador mató a un mínimo de cinco mujeres. Y no solo eso… Las mutiló. Otra característica singular de sus crímenes es que las decapitaba. Obtenía satisfacción sexual con sus asesinatos, motivo por el que eran siempre del sexo femenino, pero no se conformaba con la violación y decapitación: se dedicaba a cortar o arrancar diferentes órganos de sus cuerpos, mostrando vastos conocimientos de anatomía.
Solía comenzar el crimen violando a la mujer en cuestión de pie, aunque luego la sujetaba por el cuello y se aseguraba su silencio induciéndola a la inconsciencia a través de casi el estrangulamiento. La empujaba hasta el suelo con la cabeza hacia la izquierda y le rajaba la garganta con un objeto cortante, empezando por el extremo opuesto. Después, comenzaba el ritual que más tarde le dio el nombre de “Destripador”.
Jack amputaba las orejas, ovarios, riñones, pechos, en ocasiones el corazón… No se privaba de nada. Se le consideró un asesino de gran cultura e inteligencia, que disfrutaba con sus transgresiones y se sentía orgulloso de ellas. Se llegó a esta conclusión por el hecho de que siempre dejaba los cuerpos expuestos, con las entrañas esparcidas y rodeados por una serie de objetos que colocaba siempre de forma similar: anillos, monedas, píldoras envueltas en papel, etc.
Otra de sus características fundamentales era el sentido del humor. Jack mandó una serie de cartas a la policía, firmando como Jack El Destripador, en las que aseguraba que no pararía en su tarea de asesinar prostitutas, o que volvería a hacerlo, o que se había comido medio riñón de una mujer. En una ocasión, en la escena del crimen, Jack escribió en la pared “No hay porqué culpar a los judíos”.  Sin duda, su forma de cometer los crímenes convierte a Jack El Destripador en una leyenda, en un asesino sin alma, pero con mucha personalidad.

lunes, 3 de octubre de 2011

Se abre el caso

El equipo de la Huella del Crimen os da la bienvenida a este blog sobre asesinos en serie que hemos creado con mucha ilusión. Cada semana analizaremos un asesino desglosando toda la investigación por días:


lunes: recreación narrativa de los hechos
martes: el crimen
miércoles: las víctimas
jueves: el asesino
viernes: la conclusión
domingo: documentos extra


Por supuesto, estamos a vuestra entera disposición. Si tenéis cualquier pregunta, sugerencia, crítica, comentario no dudéis en escribirnos!


Gracias!

Jack el Destripador

NOMBRE
Jack 
FECHA DEL CRIMEN
1888
LUGAR DEL CRIMEN
East End, barrio de Whitechapel, Londres
SINGULARIDAD
Considerado “el rey del crimen”, nunca ha sido identificada y ha sido el referente de otros asesinos


    Calles oscuras, tinieblas alojadas en cada rincón, bares destartalados, burdeles sin alma... un lugar desamparado, arrastrado por la pobreza, bajo el consuelo de una botella de alcohol barato. El barrio de East End, situado en el distrito de Whitechapel, recogía los restos de la pobreza y la delincuencia londinense de 1888.       
       
    El sol emergía tímidamente la madrugada del 31 de agosto y se percibía el crujido de la madera al abrir los porticotes de las ventanas. Un transeúnte despertaba el silencio matutino mientras andaba por las frígidas aceras adoquinadas. Al final de la calle se distinguía el cuerpo tendido de una mujer de mediana edad, aparentemente desmayada.


    Al acercarse, se descubría un cuerpo con el abdomen mutilado y la mandíbula golpeada brutalmente, lo más posible que por una persona zurda. El vientre abierto, la médula espinal, la tráquea y el esófago cortados...
    El cuerpo todavía estaba caliente, tan solo hacía media hora que el asesino había actuado. Silenciosamente, escondido bajo la oscuridad, se había acercado a la víctima, se había colocado frente a ella y, aprovechando su desconcierto, casi la estrangula para asegurarse el silencio. La primera fue Polly, le siguieron cuatro mujeres más y algunas otras no atribuidas al asesino; todas fallecieron entre los muros de esta esfera marginal. 


    El asesino enviaba cartas burlonas a la policía escritas con tinta roja porque “lamentablemente, la sangre de las víctimas se coagula enseguida”. Se hacía llamar Jack el Destripador y nunca fue descubierto. Inteligente, capaz de no dejar pistas y atribuir sus actos a otros, su acción impecable se convirtió en referente para futuros asesinos.

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