martes, 15 de noviembre de 2011

La masacre de los crímenes de Ted Bundy

Theodore Robert Bundy era una persona inteligente y carismática, que luchó mucho por destacar en la sociedad y complacer a su familia. Como veremos el jueves en su perfil psicológico, el punto de inflexión en la vida de Bundy fue el momento en el que su novia Stephanie lo dejó: la rabia que sintió despertó en él una sed de venganza que le llevó a matar entre 23 y 36 personas durante 50 semanas.

De cleptómano y astuto ladrón, Ted Bundy pasó, en cuestión de meses, a ser un sádico criminal que elegía a sus presas de forma aleatoria, todas mujeres. Su particular estética macabra le llevaba a escoger chicas de edad y físico parecidos a Stephanie. Su locura le arrastró a una masacre en la que todo valía: tremendos golpes con barras de hierro y martillos, violaciones corporales de toda índole, mordiscos, penetraciones vaginales con palos metálicos, desgarramientos anales con ramas de árbol, estrangulamientos, etc. En una ocasión violó a cuatro mujeres en un mismo día, y era muy capaz de asesinar a un par de chicas y después irse a cenar con un nuevo ligue tranquilamente.

El conocido depredador de Seattle llenó de terror las calles de muchas ciudades norteamericanas, pero su capacidad de no dejar pruebas (al menos en los primeros crímenes) le libraban siempre de la cárcel, de forma que él seguía cometiendo sus delitos sin ningún impedimento. En sus últimos años de libertad cometió el error de dejarse llevar demasiado, dejar huellas dactilares y sus dientes marcados en los cadáveres de las chicas, lo que sirvió después para detenerle. Os dejamos este análisis que el programa "Criminales de la Historia" hizo sobre Theodore Bundy, con Pérez Abellán, uno de los mayores expertos de España sobre el tema. 



lunes, 14 de noviembre de 2011

Ted Bundy, el depredador de Seattle

Nombre
Theodore Robert Bundy
Alias
El depredador de Seattle
Fecha del crimen
1989
Lugar del crimen
Estados unidos
Singularidad
Consideraba a sus víctimas desechos que había que eliminar


Era un hombre alto, atractivo, de pelo rizado, mirada profunda y un porte elegante y varonil. Aparcó su coche en el aparcamiento del campus universitario y se dirigió hacia el maletero para sacar unos libros. Por su forma de vestir y su aire intelectual parecía un profesor, de esos que son originales en sus clases y hacen pasar un buen rato al alumnado mientras explican el temario a la perfección.

En ese momento pasaba una chica, también muy guapa, que abrazaba entre sus brazos la carpeta de la universidad. No pudo evitar mirar de reojo al profesor, no lo conocía, era evidente que nunca lo había visto, ya que, si no, se hubiera fijado antes.

Lo vio con ademán de sacar unos manuales enormes del maletero, entonces, se percató que tenía el brazo escayolado, así que aprovechó para ayudarle. Su sonrisa era simpática, y tenía un tono de voz muy agradable.

Pero después de unos minutos de coqueteo, la cara del supuesto profesor cambió y su voz se volvió ronca. Le exigió a la chica que se subiera al coche de inmediato y que le acompañara a casa. La chica dudó, pero tras un breve forcejeo se dio cuenta de que movía su brazo a la perfección y que no parecía roto, entonces huyó despavorida.

Tuvo mucha suerte, había escapado de Ted Bundy, uno de los mayores psicópatas sexuales de Norteamérica.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La historia de la vampira convertida en musical

Como cada domingo, te traemos un especial sobre el mundo de los asesinos para que, aparte de informarte, te puedas entretener. Si te ha parecido interesante la historia sobre Enriqueta Martí que te hemos traído esta semana, tenemos buenas noticias para ti. Apunta la fecha: 14 de diciembre de 2011. Queda un mes justito para que se estrene en el Teatre del Raval de Barcelona el musical “La vampira del Raval”, un musical que, en clave de musical de factura cómica y final trágico, narra las andanzas de la Vampira del carrer Ponent, que tantos escalofríos nos da.

Estará protagonizado por Pep Cruz, Noël Olivé, Roger Pera, Jordi Coromina y Mingo Ràfols. Un elenco de calidad que sin duda te hará pasar un buen rato a la vez que te hará recordar las extrañas prácticas que Enriqueta Martí llevó a cabo, que sin duda forman parte de la historia de Barcelona. El espectáculo se define como “un musical de humor negro, elaborado en clave de cabaret, que incorpora el gore moral al burlesque, y quizás atenúa el sustrato terrible de la historia que relata LA VAMPIRA DEL RAVAL”.

Si hemos conseguido despertar tu curiosidad, en la web del Teatre del Raval tienes más información sobre el precio de las entradas y los puntos de venta: http://www.teatredelraval.com/

viernes, 11 de noviembre de 2011

Enriqueta Martí, enterrada en el cementerio de Montjuïc

Enriqueta Martí, más conocida como La Vampira de Barcelona, fue detenida gracias a una vecina. La mujer en cuestión alertó a un amigo suyo municipal que había visto un comportamiento extraño en su vecina de enfrente, al parecer, por la mañana Enriqueta vestía con ropa sucia e iba desaliñada, pero por la noche, cuando pensaba que nadie la veía, salía vestida lujosamente con sus mejores trajes. Pero no fue esto lo que más le llamó la atención a la vecina, sino que la noche anterior de ser detenida, a la vecina le pareció ver el rostro de una niña pequeña haciendo gestos detrás de la ventana del piso de Enriqueta. Así pues, alertó a su amigo y se excusó de no haber contado nada antes porqué no quería culpar a una persona sin tener la más mínima prueba.

El municipal alertó a sus compañeros que llevaban el caso y con la escusa de hacer una inspección de sanidad se adentraron en aquella casa. El panorama fue aterrador, se encontraron huesos humanos y restos de sangre aún en el cuchillo. También había pomadas, ungüentos, cremas hechas con sangre y preparadas para vender. Por suerte, se encontraron con vida dos niñas, que fueron rescatadas. Además, se encontró una lista hecha pedazos con nombres de personas influyentes en la Barcelona de la época. Pero no solo fue en esa propiedad donde se hallaron estas monstruosidades. La policía comprobó que Enriqueta Martí tenía una casa en la calle Jocs Florals, número 55 y fue allí en busca de pruebas. El panorama también fue devastador, allí se encontraron con restos humanos de niños pequeños, un cráneo y un zapato.

Enriqueta se derrumbó en medio de una gran ansiedad. Fue encarcelada en la prisión “Reina Amàlia”, en espera de juicio. Durante el tiempo que estuvo en espera de ser juzgada se intentó suicidarse cortándose las venas con un cuchillo de madera, por lo que se tomaron medidas para que nunca se quedase sola –ya que la gente de la calle quería que fuera juzgada y se le aplicara el garrote vil-.

Aun así, nunca se llegó a celebrar el juicio. Un año y tres meses después de su ingreso en prisión, la madrugada del  12 de mayo de 1913, murió. Algunas teorías apuntan que pudo ser envenenada en prisión. Otras teorías, que las mismas compañeras de prisión la asesinaron, se cebaron con su cuerpo, apaleando y quebrando sus miembros. Lo único cierto es que su muerte impidió que se supiera toda la verdad.

La policía también detuvo a dos hombres, presuntamente implicados en la trama – posiblemente pertenecían a una banda que se dedicaba a preparar pócimas con los niños secuestrados-, el marido de Enriqueta Martí, Juan Pújalo, y el supuesto amante de Enriqueta, Pablo Sociats.

Enriqueta Martí, más conocida como La Vampira de Barcelona o La Vampira del Carrer Ponent, fue enterrada en una fosa común del Cementerio del Sudoeste, situado en la montaña de Montjuïc de Barcelona.


  
El programa Cuarto Milenio, de Iker Jiménez, analizó el caso de Enriqueta Martí. Aquí podeís ver un trozo del vídeo dónde se recrea y se explica la historia. ¿Qué os parece?

jueves, 10 de noviembre de 2011

La psicosis de Enriqueta

Poco se sabe sobre la Vampira del Carrer Ponent, conocida también como la Vampira de Barcelona. Su temprana muerte (de la que informaremos mañana en nuestro blog), impidió conocer detalles sobre ella o sobre los asesinatos que había cometido más allá de las pruebas que la policía encontró en sus diversos edificios. 

El rasgo psicológico más destacado de Enriqueta es que era psicópata, es decir, mataba para conseguir ganancias, pura ambición. El objetivo de matar a todos esos niños era uno: poder hacer con su sangre y sus grasas ungüentos que le permitieran permanecer joven toda la vida. Pero no solo eso, también ganaba dinero con esos crímenes, ya que vendía los ungüentos, las cremas y la sangre de los niños a enfermos terminales que tenían grandes recursos económicos. Todo un negocio.

Seguramente, Enriqueta, su marido y su amante pertenecían a una banda que se dedicaba a preparar todos estos ungüentos para comerciar con ellos. Pequeñas vidas humanas que terminaban dentro de un frasco.

Ya en prisión, su estado mental desvarió tanto, sufría tanta angustia, que intentó quitarse la vida en más de una ocasión. 

Poseedora de una doble vida, por el día mendiga y por la noche gran dama, Enriqueta Martí pasará a la historia como asesina en serie psicótica. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las víctimas de la Vampira


Cuando la policía registró la casa de Enriqueta encontró huesos de niños de corta edad y docenas de frascos de cristal llenos de sangre coagulada. No se sabe el número exacto de niños y niñas que perdieron la vida  en manos de Enriqueta, aunque se identificaron más de media docena.


Entre ellos destacan José Expósito y Alejando Pújalo, ambos de dos años y encontrados en la calle Tallers, pues se descubrió que Enriqueta tenía más de una casa, además de en la Calle Ponent,  donde practicaba brujería con los pequeños. 


Se encontró a otro niño, asesinado en el piso de la calle Ponent, que no pudo ser identificado por su estado, lo único que se vio junto a él fue un uniforme del colegio Liceo Políglota. Por último, también fueron víctimas de la Vampira Benedito Messeguer, Benito Claramunt y Juanito. Este último lo presenció Teresita Guitart, una niña secuestrada durante cuatro meses y a la que Enriqueta tenía previsto que fuera su siguiente víctima. Tanto ella como Angelita pudieron salvar su vida por muy poco, gracias a la actuación de la policía.

martes, 8 de noviembre de 2011

El modus operandi de Enriqueta Martí

La vampira de Barcelona actuaba movida por sus firmes creencias de que aquello que hacía le proporcionaba salud y juventud. Enriqueta Martí, durante el día, secuestraba a niños vestida de mendiga por las calles, cuando sus madres se descuidaban. Los cubría con un manto negro y los hacía desaparecer rápidamente. Después, los llevaba hasta alguno de sus múltiples apartamentos y una vez allí les mantenía con vida algún tiempo, dependiendo del caso, en unas condiciones inhumanas, desnudos, deshidratados. Después, les arrancaba el cuero cabelludo y les abría para extraer su sangre, coger algunos de sus huesos y sustraer sus grasas. La sangre se la bebía ella, y la usaba también, junto con todo lo demás, para hacer ungüentos y medicamentos que después vendía a personas adineradas de la Barcelona de principios de siglo XX.

Algunas de las niñas a las que secuestró
Por las noches se vestía con sus mejores ropas y frecuentaba los lugares de ocio más sofisticados de la ciudad, como salas de baile, de concierto, locales de copas, etc., para codearse con los altos estratos sociales. Así conseguía clientes –en su mayoría, hombres tísicos-, a los que aseguraba que podía sanar mediante sus técnicas. Esta práctica le proporcionó a Enriqueta Martí una gran cantidad de dinero. Una vez fue descubierta, se encontraron en todos sus apartamentos algún tipo de resto de niño pequeño. Su forma tan sádica de llevar a cabo los rituales ha servido de inspiración para diversas obras de ficción.






lunes, 7 de noviembre de 2011

Enriqueta Martí, la Vampira del Carrer Ponent


Nombre
Enriqueta Martí Ripollès
Alias
La Vampira del Carrer Ponent, La Vampira de Barcelona
Fecha del crimen
1912
Lugar del crimen
Barcelona
Singularidad
Fabricaba pomada de huesos de niños y ugüento de sangre fresca

Era domingo, tocaba limpieza a fondo de la casa y Claudina Elías limpiaba desde hacía horas. Era una persona muy meticulosa y vigilaba que cada centímetro estuviera libre de una mínima mota de polvo. Repasaba los vidrios de las ventanas que daban a la casa de la vecina del entresuelo. Esa mujer era muy extraña pero, como mínimo, nunca daba problemas al edificio. De repente, le pareció ver la carita de una niña con el pelo rapado tras las cortinas de esa vecina. Qué raro, pensó.

Entonces vinculó la imagen de esa cara desamparada con lo que se comentaba por el barrio. De hecho, hacía semanas que la ciudad entera estaba en vilo tras el rumor sobre que niños y niñas de corta edad habían desaparecido.

La policía continuaba desmintiéndolo, aunque ya hacía un par de semanas que investigaba el paradero de Teresita Guitart, una niña de cinco años, a la que su madre había perdido de vista la tarde del 10 de febrero en la calle de San Vicente. Ana, la madre de Teresita, se había detenido a charlar con una vecina, soltó la mano de la niña y dio por hecho que la pequeña subiría directamente hasta su domicilio. Al cabo de una hora cuando la madre regresó a casa, el padre le preguntó ¿dónde está la niña?

¿Sería esa niña la desaparecida? Claudina no vaciló, cogió su monedero y se dirigió hacia la comisaría. Pero la tomaron por cotilla, una ama de casa que, sin más, se aburría espiando a sus vecinos.

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