lunes, 7 de noviembre de 2011

Enriqueta Martí, la Vampira del Carrer Ponent


Nombre
Enriqueta Martí Ripollès
Alias
La Vampira del Carrer Ponent, La Vampira de Barcelona
Fecha del crimen
1912
Lugar del crimen
Barcelona
Singularidad
Fabricaba pomada de huesos de niños y ugüento de sangre fresca

Era domingo, tocaba limpieza a fondo de la casa y Claudina Elías limpiaba desde hacía horas. Era una persona muy meticulosa y vigilaba que cada centímetro estuviera libre de una mínima mota de polvo. Repasaba los vidrios de las ventanas que daban a la casa de la vecina del entresuelo. Esa mujer era muy extraña pero, como mínimo, nunca daba problemas al edificio. De repente, le pareció ver la carita de una niña con el pelo rapado tras las cortinas de esa vecina. Qué raro, pensó.

Entonces vinculó la imagen de esa cara desamparada con lo que se comentaba por el barrio. De hecho, hacía semanas que la ciudad entera estaba en vilo tras el rumor sobre que niños y niñas de corta edad habían desaparecido.

La policía continuaba desmintiéndolo, aunque ya hacía un par de semanas que investigaba el paradero de Teresita Guitart, una niña de cinco años, a la que su madre había perdido de vista la tarde del 10 de febrero en la calle de San Vicente. Ana, la madre de Teresita, se había detenido a charlar con una vecina, soltó la mano de la niña y dio por hecho que la pequeña subiría directamente hasta su domicilio. Al cabo de una hora cuando la madre regresó a casa, el padre le preguntó ¿dónde está la niña?

¿Sería esa niña la desaparecida? Claudina no vaciló, cogió su monedero y se dirigió hacia la comisaría. Pero la tomaron por cotilla, una ama de casa que, sin más, se aburría espiando a sus vecinos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Especial Halloween II: El final del caso de Margarita de Lihory

Hace uno días empezamos el especial de Halloween, (recuérdalo en primera parte Halloween) nuestro colaborador David González Caballero nos ofrece el final del misterioso caso de Margarita de Lihory:



 “En la calle de la Princesa, vive una vieja Marquesa con su hija Margot, a quien la mano cortó. Moraleja, moraleja, esconde la mano que viene la vieja.” Esta canción se cantaba en las calles de Albacete después del incidente en 1954.


Después de ser detenida, la marquesa intentó defenderse en el juicio de tales acusaciones argumentando que las mutilaciones fueron resultado de la devoción que sentía por su hija. La consideraba una santa en vida y como tal sus partes del cuerpo debían ser correctamente conservadas a modo de reliquias tal como se veneran en algunas catedrales de España el brazo incorrupto de Santa Teresa. Obviamente nadie se creyó semejante excusa y el juicio se alargó bastante. Mientras tanto, las investigaciones policiales en la casa proseguían y se iban descubriendo nuevos y más macabros lugares donde incluso los más osados y aguerridos guardias civiles se estremecían al ver semejante panorama.


En el sótano del palacete de la marquesa de Villasante, en el cual, según su mayordomo, pasaba horas y horas, se encontraron decenas de perros, gatos y demás animales en pésimas condiciones higiénicas y alimentarias. Según se pudo saber después del juicio, a la marquesa le gustaba experimentar con ellos para después disecarlos.


Al final se les imputó dos delitos por profanación de cadáver y atentado contra la salud pública y tanto ella como su marido fueron encerrados en el Penal Psiquiátrico de Carabanchel. La famosa espía y aristócrata Margarita de Lihory acabó muriendo sola y en la ruina. ¿Fin? ¡NO! En 1969 el sacerdote sevillano Enrique López Guerrero recibió una carta supuestamente escrita por los extraterrestres de UMMO (quizás el caso más famoso de ufología después del incidente de Roswell y la abducción del matrimonio Hill), donde se refería al palacete de la marquesa como lugar de refugio para algunos de los supuestos “aliens”. Aquí os dejo un extracto del texto:


Nuestra residencia en España fue escogida en una población recoleta: Albacete. Una dama amante de los animales prestó asilo a mis dos hermanos, que, durante su forzoso encierro, pudieron realizar las primeras experiencias psicofisiológicas con mamíferos en la Tierra”.


¿Cómo era posible que ese sacerdote supiese tal información? ¿Era verdad lo que decían los “ummitas”? Pues una base real hay: entre 1.952 y 1.954 residieron en la mansión de Albacete dos médicos de aspecto nórdico llamándose “Framrenberg y Schmidt” (obviamente nombres falsos). La teoría que se barajó en la época es que eran antiguos miembros de la SS que se habían refugiado en España (la red ODESSA dio refugio a centenares de nazis en nuestro país durante la década de los 50) y que por alguna razón habían ido a parar al palacete de Doña Margarita. Conociendo el gusto de la marquesa por lo macabro y lo paranormal, aprovecharon el famoso sótano de los animales para realizar extraños experimentos a los que se sumaba de vez en cuando la propia aristócrata. Se decía que los alemanes estaban probando armas químicas en aquel lugar y que la pobre Margot enfermó al tocar, con su mano derecha, algo con lo que estaban experimentando, provocando su enfermedad fatal. Eso da un motivo a la amputación de la mano pero no de los ojos ni de la lengua. Se sabe que murió de una variante de leucemia. ¿Tal vez una leucemia química? ¿O un virus extraterrestre traído por los “germanos”? Nadie lo sabe.


Pese a ello, la fundación Simón Wiessenthal no encontró datos suficientes en sus archivos como para corroborar que eran nazis de verdad. Finalmente los dos “médicos” se fueron sin dejar rastro tras dos años viviendo en la casa de la marquesa. Nadie supo qué hicieron ni de dónde venían ni a dónde fueron, solo se sabe que tenían alguna relación con las extrañas y macabras acciones que se llevaron a cabo en aquél enigmático subterráneo. 
 
  Al final de esta historia nos quedan demasiados enigmas: ¿Eran científicos del Reich? ¿Eran Extraterrestres? ¿Qué tenían éstos que ver con lo que le pasó a la pobre hija de la marquesa? Este misterio jamás ha sido cerrado del todo puesto que las incógnitas despejadas son más bien pocas. ¿Alguno de los lectores se atreve a solucionar el rompecabezas?







Especial: El diccionario de asesinos (Espasa)

Muchas veces os preguntaréis de dónde sacamos tanta información para poder actualizar cada día y poder detallar cada uno de los casos. Nuestro trabajo es fruto de muchas búsquedas y de la comprobación de una infinidad de fuentes.


Una de las bases para seleccionar los casos analizados ha sido el Diccionario Espasa de Asesinos de Francisco Pérez Caballero y Francisco Pérez Abellán. 


En el Diccionario de asesinos se pueden encontrar una gran variedad de relatos, no solo de asesinos en serie, sino también de otros muchos homicidas muy famosos en la historia de la criminología. Se centra principalmente en una recopilación de historias de crímenes españoles junto otros conocidos en el resto del mundo. 


Los autores nos ofrecen un texto claro, ameno y objetivo. Es de fácil lectura, muy útil, principalmente para la consulta. Los casos están organizados alfabéticamente y subrayan  el dato o la conducta más característica del sujeto. Cada asesino se introduce con una ficha de presentación, tal y como hacemos en La Huella del Crimen, a continuación se desarrolla el caso añadiendo datos sobre las víctimas, el móvil del crimen y el final del acometido.


Esta profunda indagación en el mundo del delito ayuda a tener una visión más panorámica sobre la psicología del asesino.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El Sacamantecas fue condenado a muerte

Ya hemos visto que El Sacamantecas asesinó de forma atroz a un mínimo de 6 mujeres, y que sus asesinatos tenían un móvil sexual y que era especialmente bruto y sanguinario. Sabemos que aseguró que actuaba movido por unas voces demoníacas pero que, en realidad, era su enfermizo sexual insatisfecho el que le convirtió en un sádico y un necrófilo.

Cuenta Constancio Bernaldo de Quirós en su libro Figuras Delincuentes que el Sacamantecas fue descubierto cuando una niña que conocía sus rasgos físicos pero que no le había visto nunca, le señaló en una ocasión al grito de “¡Qué cara! ¡Parece el Sacamantecas!”. Con gran sorpresa y gracias a esta casualidad, los policías descubrieron que al poco de someterle a las preguntas de rigor, se derrumbaba y confesaba sus crímenes. Se le juzgó, y finalmente se declaró culpable a Juan Díaz de Garayo de 6 asesinatos, responsable de sus actos y condenado a muerte. Murió ejecutado según la técnica del garrote vil.

La técnica del garrote vil consiste en una antigua tortura evolucionada, y se compone de una silla como la que vemos en la imagen, con un hierro que aguanta la cabeza del sujeto. La acción de unos tornillos le rompe el cuello al reo, que muere de forma instantánea por dislocación de la vértebra axis sobre el atlas de la columna vertebral. La pena de muerte se abolió en nuestro país con la Constitución de 1978, pero debemos recordar que a finales del siglo XIX, cuando actuó el asesino en serie de esta semana, era un tipo de condena más que común.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El Sacamantecas de Vitoria, enfermizo deseo sexual

El Sacamantecas de Vitoria, también conocido como El Zurrumbón, fue uno de los primeros asesinos en serie de la historia (incluso antes que Jack el Destripador).

Juan Díaz de Garayo empezó su andadura criminal en la madurez, cuando tenía cerca de 50 años. Hasta este momento, se considera que la bestia de Garay tenía sus necesidades saciadas.

Uno de los rasgos más característicos que presentaba El Sacamantecas de Vitoria  es que él  mismo creía que cometía los crímenes porqué le obligaban los demonios. Ya en su primer crimen podemos ver como después de ejecutarlo sale corriendo porqué se da cuenta de lo que ha hecho y huye pensando que han sido los demonios de su cabeza los que le han obligado a cometer tal crimen. Puede ser que por ese motivo haya tanto espacio de tiempo en la mayoría de sus crímenes (la primera víctima fue asesinada en marzo de 1870, la segunda la primavera de 1871 –casi un año después- y el último crimen fue en septiembre de 1879). Como podemos ver, des de su primer crimen hasta el último pasan aproximadamente unos nueve años.
  
Pero, sin embargo, los especialistas de la época desmintieron que fuera cosa de voces endemoniadas, más bien, apuntaron a que la razón de sus crímenes era saciar su enfermizo instinto sexual. Se dijo que tal vez nunca hubiera cometido esos crímenes de haber tenido este instinto sexual satisfecho. Prueba de ello fue que durante los 13 años que estuvo casado con su primera mujer, nunca perpetró ningún ataque. Después, se casó cuatro veces más y enviudó tres.Durante todos estos matrimonios (a partir de la edad de 50 años) es cuando comenzó a cometer los crímenes.

También su enfermedad sexual explica porqué todas las víctimas eran mujeres. Además, cuatro de las ocho víctimas eran prostitutas. Lo que parece obvio es que El Sacamantecas mataba porqué necesitaba saciar su apetito sexual, un apetito sexual enfermizo.

Otro de los rasgos de El Zurrumbón era su sadismo. Cometía los delitos con especial brutalidad. Una vez las víctimas habían muerto empezaba su ritual de sangre y sexo. Sangre, porqué se ensañaba con los cadáveres de las chicas, llegándoles a apuñalarles el pecho y abriéndoles el vientre. Sexo, porqué abusaba de los cadáveres de las chicas. Una vez muertas, abusaba de ellas. El Sacamantecas era necrófilo. Como ya explicamos en otros post, la necrofilia es una parafilia (patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominada de placer no se encuentra en la cópula, si no en alguna otra cosa o actividad que le acompañe) caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. 

Por tanto, podríamos concluir que El Sacamantecas de Vitoria, alias El Zurrumbón, era una persona con un patrón de instinto sexual enfermizo, necrófilo y sádico.  Un ser que mataba para cubrir su necesidad sexual.

Os dejamos con otro fantástico vídeo del programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez en Cuatro, dónde se narra muy bien la historia del Sacamantecas y sus rasgos psicológicos. No os perdáis el post de mñana, veremos la resolución del caso y continuaremos con las otras partes del vídeo!


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ocho muertes y dos ataques

El Sacamantecas de Vitoria se cobró la vida de ocho personas. Al menos, ocho fueron las que se pudieron probar, aunque posiblemente, hubo muchas otras. Si había una característica que definiera todas sus víctimas era que todas fueron mujeres.

La primera prostituta. Asesinada el 20 de marzo de 1870. Se adentró en el bosque junto a Juan Díaz de Garayo para ofrecerle sus servicios. Él no estaba dispuesto a pagar, así que la agarró con su enorme fuerza la adentró más en el bosque y allí acabo con su vida estrangulándola. La puso en el suelo y sació su apetito sexual. Luego le desgarró el vientre con un cuchillo de monte.

La segundo prostituta. Asesinada la primavera del 1871. Era más vieja y menos atractiva que la primera prostituta. 

Una niña de 13 años. Asesinada en agosto de 1872. Fue la víctima más joven del Sacamantecas de Vitoria. La asesinó año y media después de su primera víctima.

La tercera prostituta. Asesinada en agosto-septiembre de 1872 (pocos días después de acabar con la vida de la niña de 13 años). Le clavó repetidamente en el pecho una ajuga que llevaba la prostituta en el pelo.

La cuarta prostituta. Asesinada en agosto de 1873 (un año después de su última víctima, aunque se cree que durante este tiempo hubo diversos intentos frustrados).

Una mendiga. Asesinada en 1874. No se posee más información acerca de ella.

 Primera anciana. Atacada en noviembre de 1878. Una mujer mayor que consiguió salir con vida al ataque de El Sacamantecas.

Segunda anciana. Atacada en agosto de 1879. Otra mujer mayor que consiguió salvar su vida.

Primera campesina. Asesinada en septiembre de 1879. Esta campesina, de complexión fuerte y alta se defendió con desesperación, pero finalmente murió por un puñal que le clavó en el pecho. Una vez muerta, abusó de ella, la acuchilló y le dejó el vientre abierto. 

Segunda campesina. Asesinada en septiembre de 1879, dos días después de la primera campesina. Fue estrangulada y una vez muerta abusó de ella, la mutiló y le desgarró el vientre.

martes, 1 de noviembre de 2011

Especial Halloween I: El caso de Margarita de Lihory

Aprovechando que es Halloween, David González Caballero nos pidió colaborar en el blog con una terrorífica historia sobre el caso de Margarita de Lihory. Esta es la primera parte:

Siendo Halloween mi mente se vio obligada a escribir algo para honrar la noche de las brujas así que empecé a buscar en mis archivos de la biblioteca familiar y encontré un caso lo suficientemente interesante como para salir en Cuarto Milenio o, incluso, en “la Huella del crimen”, blog interesantísimo (aunque un poco macabro) en el cual trabaja una amiga mía. Al final me decidí por la segunda opción y aquí está. Os voy a hablar del caso de “la mano cortada”, todo un fenómeno en los años 50.

La marquesa de Villasante, Doña Margarita Ruíz de Lihory, aristócrata bella y educada en las mejores escuelas europeas, se convirtió en una espía del gobierno español durante la Guerra del Rif, aprendiendo allí numerosos rituales a los que el Vaticano no dudaría en tacharlos de blasfemos y paganos. Este gusto por lo oculto (muy de moda en la aristocracia de la época, gracias en parte al gran Alistair Crowley) la marcó para el resto de su vida. Se decía de ella que le aficionaban las vísceras y el sexo “mágico”, tal y como lo postulaba el propio Crowley.

Estuvo casada dos veces, teniendo numerosos hijos, uno de ellos, protagonista de esta historia, se llamaba Margot. En enero de 1954 Margot Shelly Ruiz de Lihory, que llevaba una vida sencilla y trabajaba en un organismo oficial de Albacete y vivía en un apartamento, enferma gravemente de una rara enfermedad que algunos diagnosticaron como una variante de leucemia. Y he aquí donde empieza este caso espeluznante y macabro donde los caminos de la investigación policial se confunden con los de la ufología.

En enero de 1954 Ante la gravedad de la enfermedad, su madre decide trasladar a Margot a Madrid, a la casa que la marquesa tenía en la Calle Princesa (Albacete). El día 19 de enero de 1954 Margot fallece. Después de ello, y en lugar de hacer lo “católico”, Margarita se encierra en su casa con su marido y el cadáver durante dos días, sin dejar verlo a nadie, ni siquiera a sus propios hermanos. Finalmente el cuerpo de Margot es enterrado el 21 o 22 de enero.

Luis, el hermano mayor de Margot, se presenta en Madrid ante la comisaría de policía para denunciar que su madre le "ha hecho algo horrible al cadáver de su hermana", además, considera que ha habido algo oscuro en la muerte. Sea como fuere, Luís consiguió convencerlos y un juez autorizó el registro de la casa, siendo dirigido por él en persona. Lo que encontraron allí descolocó totalmente al ente policial: toda la casa está llena de tarros con vísceras de animales, sangre y, aún más misterioso, en un armario encuentran la mano derecha de Margot en un frasco lleno de alcohol.


Inmediatamente son detenidos la marquesa y su marido y es ordenada la exhumación del cadáver. En la misma habitación donde había estado el cadáver, la policía había encontrado un cuchillo y una tabla de partir carne, las tijeras y las pinzas que su madre empleaba para diseccionar a animales muertos. El examen forense del cuerpo de Margot reveló que, además de la mano, le había sido amputada parte de la lengua, le habían cortado el vello púbico y le habían extraído los ojos.

¿Qué demonios pasó en la calle Princesa número 58 de Albacete? ¿Qué le hicieron sus padres al cadáver de Margot y por qué?  Si piensas, estimado lector, que esto ya es suficientemente macabro te recomiendo que esperes a la siguiente entrega de esta historia… ¡Feliz Halloween!

Así mataba El Sacamantecas de Vitoria


Juan Díaz de Garayo tenía un modus operandi muy claro: primero, esperaba escondido en el bosque a que apareciera una mujer cualquiera (aunque se decantaba más por prostitutas). Después, haciendo uso de su fuerza brutal y en contra de su voluntad, las llevaba en medio del bosque donde las estrangulaba hasta asegurarse de que estaban muertas. Para acabar, saciaba su apetito sexual manteniendo relaciones con el cadáver, nunca con la chica viva, abría en canal el cuerpo y lo vaciaba, convirtiendo la escena en un festival de sangre y masacre con el que se ganó el apodo de Sacamantecas.

Con este mismo modus operandi llegó a matar a 6 mujeres, la primera en 1870 y la última en 1879, como vemos con muchos años de diferencia. Cuanto más se defendía la víctima más se ensañaba con ella, más puñaladas asestaba y más empleaba su fuerza bruta. Después, huía a toda prisa. El sadismo de sus crímenes aumentó con el paso del tiempo, aunque él aseguraba que cometía los crímenes obligado por unos demonios que le hacían hacer todo eso, como veremos el jueves en su perfil psicológico.

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