jueves, 20 de octubre de 2011

El perfil de un criminal satánico

El mayor asesino en serie de la historia de Nueva York presentaba un perfil psicológico de criminal satánico. Él mismo declaró haber matado a todas esas personas porqué seguía las instrucciones del demonio que emanaban de los ladridos del perro de su vecino, Sam Carr, motivo por el cual la prensa le bautizó como El Hijo de Sam.

David Berkowitz dijo que sentía unas voces en su interior, las voces del demonio, que le conducían a hacer lo que hacía “esperaba una señal y oía voces demoníacas que me ordenaban dar muerte”.

Anteriormente, se  había relacionado con algunas sectas satánicas. Una de estas sectas fue Los Veintidós Discípulos del Infierno, relacionada con la brujería, adoradores del demonio que creían en los sacrificios humanos. 

Otra característica psicológica de Sam es que presentaba una gran frustración  sexual, por eso atacaba a mujeres, porqué según él era el colectivo que más amargamente le había tratado. Ya en su juventud tubo la intención de formar parte de un club de “odiadores de mujeres”.

Además, Sam se dio a conocer a través de la prensa, lo que nos indica que quería tener notoriedad y alcanzar la fama.  En su primera declaración tras la detención, reconoció ser El hijo de Sam y haber enviado todas las cartas.

Como veremos mañana en el post sobre la sentencia, tres de los cuatro psiquiatras que declararon en el juicio, sentenciaron que se trataba de un esquizofrénico que se creía poseído por los demonios, pero hubo uno que discrepó. No queremos adelantarnos a los hechos, así que mañana tendréis el resto de la información.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Las víctimas del "pistolero loco"

A continuación presentamos todas las víctimas de El Hijo de Sam. Este asesino actuaba rápido sin dejar rastro, siempre atacando en circumstancias muy similares  con su arma calibre 44 y cerciorándose de que sus víctimas murieran. No todos perecieron, incluso se equivocó pensándose que un hombre de pelo largo era una mujer. De todos modos, su falta de escrúpulos y su actuación desenfrenada dejó a toda la sociedad de Nueva York aterrotizada.



Donna Laurita y Jody Valente: Fueron sus primeras víctimas. La madruga del 29 de julio de 1976 El Hijo de Sam disparó 5 tiros a Donna mientras salía del coche de una amiga, Jody. Murió al acto, en el hospital no pudieron hacer nada. Su amiga, Jody, recibió una bala en la pierna y pudo sobrevivir. Los vecinos avisaron a la policía de la presencia de un coche amarillo que se fue corriendo después del altercado. Las balas correspondían a un revolver calibre 44, arma específica para matar personas.

Carl Denaro: El asesino también actuó de madrugada, pero esta vez se equivocó. Pensándose que Carl era una mujer, por su cabello largo, le disparó cinco veces. Solamente un tiro dio en el blanco, a pesar de la gravedad, no causó la muerte de Carl.

Donna DeMasi y Joanne Lomino: El hijo de Sam se dirigió a las dos chicas, que estaban sentadas en el portal de una casa, aparentemente con ademán de pedirles por una dirección. Al acercarse, sacó de su chaqueta la pistola y las disparó. Rápidamente entraron en el portal y pudieron salvarse, aunque la bala que impactó en Joanne le afectó a la médula espinal y nunca más volvió a caminar. 

Christine Freund: Sam actuó de manera parecida a su primer asesinato. Disparó a Christine mientras se despedía de su pareja en un coche. El Hijo de Sam disparó directo en el blanco. Christine murió, ya en el hospital. 

Virginia Voskerichian: Tuvo la mala suerte de cruzarse con Sam el 8 de marzo de 1977 al regresar a casa. No intercambiaron ninguna palabra, se oyó un disparo y murió al acto. Este ataque fue relacionado a la serie de episodios anteriores ya que en todos se utilizaban las mismas balas calibre 44. 

Valentina Suriani y Alexander Esau: Sam estacionó al lado del coche de Valentina y Alexander disparó dos veces a ambos y se marchó, sin más. A diferencia de las otras acciones, esta vez dejó una carta para el capitán de la policía, el comandante Borelli. A partir de ese momento ya se descubrió que el "pistolero loco" era un psicópata  muy peligroso.

Salvator Lupo y Judith Placido: Salieron de la discoteca y al entrar en el coche, igual que todas las otras veces, Sam se acercó y los disparó. Afortunadamente no murieron y su testimonio sirvió para cerciorar que el psicópata que acechaba Nueva York se trataba de un asesino muy rápido, inteligente, incapaz de dejar huella.

Stacy Moskowitz y Rob Violante: Al cumplirse un aniversario del primer asalto del Hijo de Sam, todo el mundo esperaba un asesinato “conmemorativo” de alguna otra pareja. Pero no sucedió absolutamente  nada, Sam era listo y hasta dos días después no actuó. Stacy Moscowitz y Robert Violante acababan de salir del cine cuando Robert propuso ir a pasear. De repente, a Stacy le pareció ver una figura entre las sombras que los observaba y que, al notarse descubierto, intentó alejarse. Grave error el pasar por alto este hecho, al cabo de unos minutos fueron atacados a balazos por Sam. Él recibió dos tiros en el rostro perdiendo un ojo y el 80% de visión y ella murió.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Cómo asesinó El hijo de Sam a sus víctimas?

David Berkowitz, El hijo de Sam, asesinó a más de 10 personas en el periodo transcurrido entre el 29 de julio de 1976 y el 31 de julio de 1977. Mataba mayoritariamente a mujeres, a base de disparos de pistola (un revólver Bulldog calibre 44). No disparaba una sola vez, prefería asegurarse de haber acertado y haber matado a la persona en cuestión.

Sobre el móvil de David Berkowitz ha habido mucho debate, ya que él aseguraba que escuchaba voces del demonio que le daban la orden de matar, y realmente tuvo relación con algunas sectas satánicas; pero más tarde él mismo desmintió tal motivo. Probablemente matara a sus víctimas por vengarse del género femenino, que le había “rechazado” a lo largo de su vida, como más tarde estudiaremos en su perfil psicológico.

En cualquier caso, El hijo de Sam elegía a sus víctimas de forma desordenada e impulsiva –en una ocasión mató a un hombre con el pelo largo al confundirlo con una mujer-, y no disfrutaba con el proceso de asesinato como hemos visto en otros asesinos como Jack el Destripador, si no que necesitaba dar muerte, acabar con la vida de esa persona. No hacía nada con el cuerpo, no llevaba a cabo rituales con él, solo necesitaba que esas mujeres dejaran de respirar. Una forma de asesinar muy convencional para un asesino que lo era muy poco.


lunes, 17 de octubre de 2011

El Hijo de Sam


Nombre
David Berkowitz
Alias
El hijo de Sam
Fecha del crimen
1976
Lugar del crimen
Nueva York. Distritos del Bronx y de Queens
Singularidad
Es un criminal satánico que utilizaba un revolver Bulldog, como si fuera un pistolero.



Donna y Jody eran amigas desde hacía mucho tiempo. Siempre les costaba despedirse, no encontraban el momento de poner punto y final a sus interminables charlas, llenas de risas, susurros y miradas condescendientes. Se veían muy a menudo pero todavía les faltaba tiempo para comentar la jugada de todo lo acontecido entre su pandilla de amigos.

Esa noche de julio las dos se encontraban en el coche de Jody, aparcado enfrente de casa de Donna. Había sido una noche divertida en el bar del pueblo, reían y reían mientras reproducían con gestos cómicos las anécdotas sucedidas. Ya llevaban más de media hora alargando la despedida cuando miraron el reloj, suspiraron y finalmente, se dieron por vencidas: “ya es muy tarde, debemos volver a casa”, dijo Jody.

Mientras Donna daba dos besos a su amiga abrió la puerta del coche y se despidió con un guiño simpático. Al dirigir la mirada hacia su casa vio a su padre que salía de casa a pasear el perro. Ese cruce de miradas le reveló que algo no iba bien, “si tampoco he llegado tan tarde”, pensó, ingenua, Donna. Y no le dio tiempo de pensar nada más, en ese mismo instante apareció de la oscuridad un hombre que sacó algo de una bolsa de papel y le disparó en el cuello, causándole la muerte inmediata.

Todo sucedió muy rápido ante los ojos del padre y de la amiga, el tiempo se colapsó por completo. Jody palideció, la perplejidad del momento la dejó sin respiración. Sufrió una convulsión y su cuerpo se desplomó sobre el volante, presionando, así, el claxon. Las luces del vecindario empezaron a encenderse mientras el asesino, más tarde conocido como el Hijo de Sam, se camuflaba entre la oscuridad e huía.

Según declaraciones posteriores del asesino, durante el día buscaba trabajo pero por la noche se dedicaba a buscar víctimas. Esperaba una señal y oía voces demoníacas que le ordenaban “dar la muerte”.

domingo, 16 de octubre de 2011

Especial: Mientras Duermes

Clara, la vecina del 5º B. Con esa maldita sonrisa de cada mañana. Esa irritante actitud positiva al despertarse. Esa alegría pedante al abrir el ascensor para salir a trabajar. Desgraciada felicidad.

César es el portero de un edificio. Nunca ha sido feliz, nació sin esa capacidad. Cada mañana lucha por poder encontrar una motivación. Muchas veces ha querido abandonarlo todo, pero ha descubierto una manera para seguir adelante: poner todo su empeño en que los demás tampoco sean felices.

El tener acceso a todas las puertas del edificio y el hecho de ser el hombre de los recados son los ingredientes que le dan un margen de maniobra perfecto para actuar. Su objetivo es Clara y su sonrisa.
Pulcritud, ejecución perfecta y meticulosidad. Son los cómplices de una actuación sin huellas, capaz de eliminar pruebas y enfocarlas hacia otra persona. Una mente calculadora alimentada de obsesiones desenfrenadas.

No se trata de un asesino en serie se trata del personaje que encarna Luis Tosar en la película Minetras Duermes, dirigida por Jaume Balagueró y escrita por Alberto Marini. Desde este viernes, 14 de octubre, ya se puede ver en las grandes pantallas y aunque la historia no trate de un asesino en serie, hemos querido recomendarla por la plasmación perfecta de una personalidad psicópata: la obsesión, la ausencia de remordimiento, la actitud calculadora y la maniobra impecable.





sábado, 15 de octubre de 2011

Una teoría diferente


Hace una semana os contábamos en este blog todo lo relativo a Jack el Destripador; todo lo que habíamos encontrado en los libros de criminología que nuestras fuentes amablemente nos han facilitado. En la última entrada sobre Jack el Destripador, sin embargo, recibíamos un comentario de un blog llamado Antisatanistas con el siguiente texto: Jack el Destripador eran varios miembros de la élite de la francmasonería, en concreto, de la logia masónica Real Alpha. Como en La Huella del Crimen no queremos dejar nada en el tintero, hemos investigado esta teoría alternativa y agradeciéndole mucho a Antisatanistas la aportación, aquí os la explicamos.

En 1976, el autor británico Stephen Knight lanzó, bajo el título Jack the Ripper, the Final Solution ("Jack el Destripador: la solución final"), una curiosa teoría acerca del misterio de Jack el Destripador, el asesino de las cinco prostitutas del barrio de Whitechapel, al Este de Londres. En el libro, se sugiere la responsabilidad de la familia real británica en tal ejecución. La desgraciada historia de esas mujeres, asesinadas salvajemente por un hábil cirujano siguiendo el ritual del juramento masónico, conducía hasta el príncipe Eduardo, nieto de la reina Victoria y presunto heredero de la corona, gran protector de la Orden. El libro tuvo numerosos lectores y sirvió de base para la película Murder by Decree ("Asesinato por decreto").

Animado por el éxito de Jack, Knight escribió otro libro, que salió al público en 1984 con el título The Brotherhood. The Secret World of the Freemasons ("La Hermandad. El mundo secreto de los francmasones"), en el que exponía la gravedad de las actividades de la Francmasonería -ajena, por su carácter secreto, al control de las leyes del país- y su enorme influencia sobre el cuerpo social, político y económico, es decir, sobre policía, judicatura, ejército, educación, gobierno local, regional y nacional, aristocracia y realeza. Es importante recalcar que los libros de Kinght se encuentran aún hoy en las librerías en las secciones de no-ficción. 

Por otro lado, el diario The Telegraph, publicaba en octubre de 2009 un artículo que, bajo el título “¿La identidad de Jack el Destripador finalmente descubierta?” explicaba el testimonio de un historiador (Mei Trow) que aseguraba haber descubierto la identidad de Jack mediante técnicas de policía forense. En este caso se llegaba a la conclusión de que el asesino era Robert Mann, trabajador en una morgue. Sobre esta investigación, el canal Discovery Channel emitió un documental llamado Jack The Ripper: Killer Revealed. Para los creyentes de la teoría masónica este documental sirvió únicamente para encubrir la teoría expuesta por Knight.

Lo cierto es que, a lo largo de los años, se han propuesto más de 100 sospechosos como posibles Jack el Destripador, entre ellos Robert Mann o el príncipe Eduardo. Sea como sea, el misterio nunca acaba de cerrarse por completo.

[Fuentes: The Telegraph, etnógrafo.com]

viernes, 14 de octubre de 2011

El fin de la pesadilla de El Arropiero

El Arropiero fue detenido el 18 de enero de 1971 en El Puerto de Santa María, Cádiz. Una vez detenido, se le consideró el peor asesino de la historia criminal española.  Aunque fue culpado de muchos crímenes, no hubo sentencia. Nunca fue juzgado: al detectarle una grave enfermedad mental, se le declaró falto de responsabilidad penal y la Audiencia Nacional ordenó en 1978 su internamiento en un psiquiátrico.

Manuel Delgado Villegas estuvo mucho tiempo recluido en Carabanchel y después fue trasladado al centro penitenciario de Fontcalent, Alicante. Fue tratado de esquizofrenia, enfermedad que se completaba con un cuadro megalomaníaco, desorientación espacio-temporal y tendencia al autismo.

Debido a sus confesiones tremendamente frías y detalladas de todos sus asesinatos, El Arropiero no dejó indiferente a ningún policía que se cruzara en su camino. Ni si quiera a su abogado. El Arropiero sembró el pánico en este país durante 7 años, pero por suerte, un 18 de enero, la pesadilla acababa para los ciudadanos y familiares de las víctimas. Unos años más tarde, en 1998, Manuel Delgado Villegas moría en el centro penitenciario de una enfermedad pulmonar probablemente causada por el tabaco.


jueves, 13 de octubre de 2011

El Arropiero y su perfil psicológico

El Arropiero presentaba un perfil psicótico. La psicosis es un trastorno mental, de origen emocional u orgánico, en el que se produce un deterioro en la capacidad de pensar, responder emocionalmente, recordar, comunicar e interpretar la realidad. 

Según las investigaciones que se llevaron a cabo, Manuel Delgado poseía el cromosoma de la criminalidad, el XYY. Aunque no es acertado llamar a este  cromosoma el cromosoma de la criminalidad, puesto que no se ha probado que todas las personas que tengan este cromosoma sean criminales, sí que hay muchos asesinos en la historia que contienen este cromosoma, es por ello que fue nombrado el cromosoma de la criminalidad. El Arropiero fue uno de ellos. 

Además, El Arropiero también presentaba tendencias necrófilas y homosexuales. La necrofilia es una parafilia (patrón de comportamiento sexual en la que el placer no es encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que le acompañe) caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. De hecho, como hemos visto en el post de ayer, Manuel practicó la necrofilia con su quinta víctima, que abusó de ella una vez muerta hasta que los agentes encontraron el cadáver.

Por lo tanto, Manuel Delgado Villegas, El Arropiero, era psicótico y presentaba tendencias homosexuales y necrófilas. Además, poseía el cromosoma de la criminalidad. En sus asesinatos utilizaba la fuerza y la violencia (el golpe militar). Tenía siempre el dominio de la víctima, hasta provocarle la muerte. Solo dejó malherido a una de sus víctimas, Ramón Estrada, aunque falleció posteriormente en el hospital.

Como veremos en el post de mañana, Delgado fue ingresado en un psiquiátrico, donde fue tratado de esquizofrenia, una enfermedad que se completaba con un cuadro de megalomaníaco, desorientación espacio-temporal y tendencia al autismo.


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