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viernes, 25 de noviembre de 2011

El Vampiro al que cortaron el cuello

Esta semana hemos analizado uno de los asesinos más famosos de la historia, un hombre que disfrutaba con la muerte e hizo daño a muchas personas y de las formas más imaginativas. También sabemos que confesó que no se arrepentía, que hubiera hecho cosas peores si hubiera sabido cómo, y que su defensor, el doctor Wehmer, alegó a su favor que Peter Kürten había resultado dañado psicológicamente en su niñez al presenciar como su padre violaba a su hermana, y por ello cometía tales asesinatos.

Pero, ¿Cómo terminó la historia del Vampiro de Düsseldorf? Pese a sus evidentes problemas psicológicos, en 1931 Peter fue declarado culpable de sus asesinatos, y condenado a morir en la guillotina (que por aquel entonces se usaba habitualmente). Su cabeza cortada por la afilada cuchilla cayó al capazo un 2 de julio. A su juicio asistieron muchas personas de la ciudad de Düsseldorf, ya que la dificultad de la policía para encontrarle, le convirtieron en una leyenda en vida.

A principios del siglo XX, la guillotina
se empleaba a menudo para ejecutar a presos

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Las 16 víctimas de Peter Kürten


Peter Kürten, más conocido como El Vampiro de Düsseldorf asesinó a 9 personas además de 7 intentos frustrados, según probó la policía. También cometió casi 80 agresiones sexuales.

No conocemos la identidad de las 16 víctimas, pero sí sabemos que fueron tanto hombres como mujeres y niños y niñas. A continuación, os detallamos las víctimas de las que sí tenemos más información:

Dos amigos de Peter Kürten. No se pudo probar que fuera él quién los matara, pero se sospecha que sí. Este crimen pasó cuando Peter aún era un niño y jugaba junto a sus amigos. Según parece, Kürten ahogo a sus dos amigos mientras paseaban en una barca por el río Rin.

Khristine Klein. Asesinada el 13 de mayo de 1913. Tenía 13 años cuando Kürten la mató. Khristine se encontraba en su habitación medio dormida cuando El Vampiro de Düsseldorf  agarró el cuello de la niña y la estranguló. La muchacha intentó resistirse pero finalmente murió ya que Peter le cortó el cuello con un cuchillo que llevaba. No la llegó a penetrar, dado que sufría eyaculación precoz, pero el hecho de ver la sangre brotar de su cuello le produjo un intenso orgasmo.

En los años 20, Peter Kürten volvió a actuar y mató tanto a hombres, mujeres como niños. 


 Rosa Ohlijer. Tenía 8 años de edad cuando fue asesinada. Kürten la apuñaló trece veces con unas tijeras, luego bebió su sangre. Finalmente, le roció el cuerpo con gasolina y le prendió fuego.

En 1929, mató a cinco personas, entre ellas dos niñas de 13 y 14 años

Un año después, El Vampiro de Düsseldorf cometió su último intento de asesinato. Decimos intento porque no llegó a matar a su víctima. Ella era Maria Budlick, una trabajadora doméstica. Peter la sedujo y la engaño para llevarla al bosque y así violarla y estrangularla. Una vez allí la estranguló, Maria no se resistió y cuando Peter tuvo su ya habitual eyaculación precoz, la abandonó en el bosque. Pero Maria no estaba muerta, así que pudo ofrecer una detallada información, que como veremos el viernes, condujo a que atraparan a El Vampiro de Düsseldorf.

martes, 22 de noviembre de 2011

La extraña forma de matar del Vampiro de Düsseldorf

Esta semana tenemos a un asesino bien singular. Peter Kürten comenzó a asesinar de muy joven, cuando arrojó a dos amigos al Rhin para que se ahogaran. A partir de ahí, los crímenes fueron cada vez más duros y macabros.

Peter Kürten no tiene un modus operandi fijo; lo variaba en función de la víctima. Robaba a las víctimas, las golpeaba salvajemente, en ocasiones torturaba o violaba, y lo más curioso: les chupaba la sangre, literalmente. Mostró las ansias de matar desde muy pequeño, pero su carrera como asesino comenzó cuando empezó a acabar con la vida de las personas que se hallaban durmiendo en las casas que robaba. Violaba, estrangulaba, y se iba. En la navidad de 1913 fue la primera vez que Peter cortó la garganta de una chica i saboreó su sangre (hábito que le dio el nombre de vampiro). Otra singularidad es que Peter sabía bien como no dejar pistas, la policía no sabía nada de él y cuando supo, solamente supo de sus robos, no de sus atroces crímenes.

Más tarde, en 1923, mató a una pareja de novios a golpe de hachazo. En 1929 abusó de una niña de 8 años perdida y la mató con unas tijeras, y por supuesto, le chupó la sangre. Nos encontramos ante un asesino que sentía mayor placer al matar que al violar, por eso sus formas de matar son tan escabrosas. En el caso de una criada, muy similar al modus que usó con la niña, él mismo mandó un anónimo a la policía para que pudieran encontrar su cadáver y enterrarla. Otra curiosidad de su modus operandi es que le gustaba asegurarse de que sus víctimas acababan sepultadas; tenía miedo de que se levantaran y lo fueran a buscar. No solo mató chicas, también chicos y de todas las edades. Abusó de otro niño pequeño y lo quemó con petróleo. Y después de todas estas locuras que cometió, aseguró que no se arrepentía. Como veremos el jueves en su perfil psicológico, los forenses diagnosticaron que no era un demente… Era sencillamente malvado.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Peter Kürten, El vampiro de Düsseldorf

Nombre
Peter Kürten
Alias
El Vampiro de Düsseldorf
Fecha del crimen
1931
Lugar del crimen
Alemania, Düsseldorf
Singularidad
Fue capaz de aparentar una imagen de padre ejemplar


Paseaba aburrido por el parque cuando vio un precioso cisne en el lago. Cuello largo, porte imperial, elegancia y blanco impecable. Esa perfecta belleza le provocó un deseo imparable, un ansia desesperada por agarrar al animal. Se lanzó, como si de un espasmo se tratara, le cogió del cuello, se lo partió y le absorbió la sangre. Poco a poco su salvajería se fue apaciguando, mientras una sensación de alivio tan sosegador inundaba su interior. Fue su primera experiencia, le encantó. Pero por desgracia de los habitantes de Düsseldorf, no se conformó con animales.

Entrar en las casas del vecindario y hurtar los objetos valiosos de sus propietarios era el pan de cada día para Peter. Cosechaba una infancia y juventud desestructurada que le había hecho inmune ante el sentimiento de remordimiento. No le importaba nada ni nadie.

Esa tarde había entrado en la casa de unos vecinos que ya hacía semanas que controlaba. Después de hurgar por todo el domicilio, decidió marcharse con el botín, no muy abundante, pensándose que ya no había nada más que aprovechar.

Ante su sorpresa, mientras se dirigía a la ventana por donde había entrado, se fijó que en una habitación que había olvidado de registrar. Allí dormía una preciosa niña de unos 13 años.
De repente el vello se le estremeció, un calor intenso le subió por las venas, volvió sentir ese impulso salvaje de absorber sangre. Entonces Peter se estrenó con los humanos.

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