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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Las 16 víctimas de Peter Kürten


Peter Kürten, más conocido como El Vampiro de Düsseldorf asesinó a 9 personas además de 7 intentos frustrados, según probó la policía. También cometió casi 80 agresiones sexuales.

No conocemos la identidad de las 16 víctimas, pero sí sabemos que fueron tanto hombres como mujeres y niños y niñas. A continuación, os detallamos las víctimas de las que sí tenemos más información:

Dos amigos de Peter Kürten. No se pudo probar que fuera él quién los matara, pero se sospecha que sí. Este crimen pasó cuando Peter aún era un niño y jugaba junto a sus amigos. Según parece, Kürten ahogo a sus dos amigos mientras paseaban en una barca por el río Rin.

Khristine Klein. Asesinada el 13 de mayo de 1913. Tenía 13 años cuando Kürten la mató. Khristine se encontraba en su habitación medio dormida cuando El Vampiro de Düsseldorf  agarró el cuello de la niña y la estranguló. La muchacha intentó resistirse pero finalmente murió ya que Peter le cortó el cuello con un cuchillo que llevaba. No la llegó a penetrar, dado que sufría eyaculación precoz, pero el hecho de ver la sangre brotar de su cuello le produjo un intenso orgasmo.

En los años 20, Peter Kürten volvió a actuar y mató tanto a hombres, mujeres como niños. 


 Rosa Ohlijer. Tenía 8 años de edad cuando fue asesinada. Kürten la apuñaló trece veces con unas tijeras, luego bebió su sangre. Finalmente, le roció el cuerpo con gasolina y le prendió fuego.

En 1929, mató a cinco personas, entre ellas dos niñas de 13 y 14 años

Un año después, El Vampiro de Düsseldorf cometió su último intento de asesinato. Decimos intento porque no llegó a matar a su víctima. Ella era Maria Budlick, una trabajadora doméstica. Peter la sedujo y la engaño para llevarla al bosque y así violarla y estrangularla. Una vez allí la estranguló, Maria no se resistió y cuando Peter tuvo su ya habitual eyaculación precoz, la abandonó en el bosque. Pero Maria no estaba muerta, así que pudo ofrecer una detallada información, que como veremos el viernes, condujo a que atraparan a El Vampiro de Düsseldorf.

martes, 22 de noviembre de 2011

La extraña forma de matar del Vampiro de Düsseldorf

Esta semana tenemos a un asesino bien singular. Peter Kürten comenzó a asesinar de muy joven, cuando arrojó a dos amigos al Rhin para que se ahogaran. A partir de ahí, los crímenes fueron cada vez más duros y macabros.

Peter Kürten no tiene un modus operandi fijo; lo variaba en función de la víctima. Robaba a las víctimas, las golpeaba salvajemente, en ocasiones torturaba o violaba, y lo más curioso: les chupaba la sangre, literalmente. Mostró las ansias de matar desde muy pequeño, pero su carrera como asesino comenzó cuando empezó a acabar con la vida de las personas que se hallaban durmiendo en las casas que robaba. Violaba, estrangulaba, y se iba. En la navidad de 1913 fue la primera vez que Peter cortó la garganta de una chica i saboreó su sangre (hábito que le dio el nombre de vampiro). Otra singularidad es que Peter sabía bien como no dejar pistas, la policía no sabía nada de él y cuando supo, solamente supo de sus robos, no de sus atroces crímenes.

Más tarde, en 1923, mató a una pareja de novios a golpe de hachazo. En 1929 abusó de una niña de 8 años perdida y la mató con unas tijeras, y por supuesto, le chupó la sangre. Nos encontramos ante un asesino que sentía mayor placer al matar que al violar, por eso sus formas de matar son tan escabrosas. En el caso de una criada, muy similar al modus que usó con la niña, él mismo mandó un anónimo a la policía para que pudieran encontrar su cadáver y enterrarla. Otra curiosidad de su modus operandi es que le gustaba asegurarse de que sus víctimas acababan sepultadas; tenía miedo de que se levantaran y lo fueran a buscar. No solo mató chicas, también chicos y de todas las edades. Abusó de otro niño pequeño y lo quemó con petróleo. Y después de todas estas locuras que cometió, aseguró que no se arrepentía. Como veremos el jueves en su perfil psicológico, los forenses diagnosticaron que no era un demente… Era sencillamente malvado.

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