lunes, 26 de marzo de 2012

Albert Howard Fish

Otra vez tienes goteras. ¡Malditas goteras! Vuelves a llamar al pintor "Albert, necesito que vengas otra vez, se tiene que pintar toda la pared". Una situación normal; un pintor normal. Alto, fuerte, no muy inteligente, pero eficiente y trabajador. Pintaba los techos y las paredes de las casas sin levantar sospechas. Se separó de su primera esposa y se volvió a casar con otra mujer con quien tuvo seis hijos. Su tío era Hamilton Fish, secretario de Estado del presidente Ulises S. Grant. Parecía tener buenos referentes familiares, pero lo que se desconocía era que siete parientes suyos fueron encerrados en manicomios por distintas enfermedades mentales. Un día uno de los amigos de sus hijos vino a su casa. Ya era la hora de cenar y debía volver...

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