
La policía de Rostov estaba desorientada. No conseguían establecer un patrón claro ya que las víctimas eran muy dispares: mujeres, hombres, niños… No existía ningún vínculo directo o indirecto entre las víctimas. Solo tenían claro una cosa: se enfrentaban a un enfermo mental, por la manera en como mataba a sus víctimas.
En el 1984 hubo un intento desesperado de encontrar al psicokiller. Se formó en el Instituto Serbky de Moscú un comité de investigación.. La única pista de la que se disponía era de una muestra de semen que se había recogido en el cuerpo de una de las víctimas de Andrei Chikatilo. Analizaron el semen y el resultado fue que el asesino pertenecía al grupo sanguíneo AB. Ante esa nueva pista, la policía se movilizó para capturar...