
Manuel Blanco Romasanta, el Hombre Lobo Gallego también conocido como El Tendero, planificaba sus acciones con antelación, se tomaba su tiempo. Esperaba el momento oportuno escondido en el bosque y asesinaba a sus víctimas; después, escondía sus cuerpos para no ser descubierto, les robaba los objetos personales y dinero y los vendía.
Si temía que los familiares de las víctimas buscaran con demasiado interés, les mandaba cartas en nombre del fallecid@ en las que decía que estaba bien y que muchas gracias por la preocupación y ayuda. Como Manuel Blanco conocía bien los caminos de la Galicia de 1846, se ofrecía a transportar a personas, en su mayoría chicas, hacia un lugar donde encontrarían mejores perspectivas de futuro (como las montañas de...