
Andrei Chikatilo, más conocido como La bestia de Rostov, confesó 35 asesinatos, la mayoría fueron niños y adolescentes. Elegía sus víctimas y después las convencía para que le acompañaran al bosque, una vez allí los apuñalaba hasta 30 o 40 veces. Acostumbraban a ser chicos o chicas que habían escapado de su casa, que tenían una enfermedad mental o que eran rebeldes. De esta manera le resultaba más fácil conseguir su confianza.
Es posible que los dos primeros asesinatos fueran fortuitos, de hecho, se cree que inicialmente sus intenciones únicamente eran de carácter sexual. Pero fue a partir de los gritos de terror y ver la sangre correr que consiguió saciar su impotencia y obtener un placer inigualable.
La primera fue una niña de...