
Esta semana tenemos a un asesino bien singular. Peter Kürten comenzó a asesinar de muy joven, cuando arrojó a dos amigos al Rhin para que se ahogaran. A partir de ahí, los crímenes fueron cada vez más duros y macabros.
Peter Kürten no tiene un modus operandi fijo; lo variaba en función de la víctima. Robaba a las víctimas, las golpeaba salvajemente, en ocasiones torturaba o violaba, y lo más curioso: les chupaba la sangre, literalmente. Mostró las ansias de matar desde muy pequeño, pero su carrera como asesino comenzó cuando empezó a acabar con la vida de las personas que se hallaban durmiendo en las casas que robaba. Violaba, estrangulaba, y se iba. En la navidad de 1913 fue la primera vez que Peter cortó la garganta de una chica i saboreó...