jueves, 24 de noviembre de 2011

Peter Kürten y su perfil psicológico

La infancia de Peter Kürten ya marcó su personalidad criminal. Nació en una familia desestructurada. En esa casa eran 13 hermanos, vivían en un espacio muy reducido. El padre era alcohólico, violento, le propinaba palizas a la madre, a los propios hijos y violaba a las hijas. Un ambiente familiar muy conflictivo que llevó a que Kürten se marchara de su casa con apenas 8 años de edad. Una decisión que le llevó por los caminos de la delincuencia. Aprendió a robar para poder sobrevivir. 


Un año después de salir de ese ambiente familiar, con 9 años, una prostituta adentró a Kürten en el mundo de la zoofilia. Kürten empezó a sentir gusto, descubrió un placer insospechado. La zoofilia es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia otro animal distinto de su especie.

Otro trastorno que padecía Kürten, siendo el más característico y el que le da el sobrenombre, era la hematodipsia, una enfermedad más psicológica que física. La hematodipsia es una enfermedad en la que la persona que la padece tiene una necesidad de saciar su cuerpo con la ingesta de sangre animal o humana. Kürten fue apodado El Vampiro de Düsseldorf por beber la sangre de sus víctimas, después de asesinarlas. Se inició en esta práctica una tarde que paseaba tranquilamente por el parque y se sintió atraído por la belleza de un cisne. De repente, se abalanzó sobre él y le desgarro el cuello, luego bebió de su sangre. Primero fue con los animales, pero más tarde vinieron las personas.

Otro rasgo que define a Peter es la piromanía. La piromanía es un trastorno psicológico del control de los impulsos que produce un gran interés por provocar el fuego y observarlo. En algunos asesinatos cometidos, Kürten provocaba incendios –como  vimos ayer, a una de sus víctimas la roció con gasolina y luego le prendió fuego- de esta manera saciaba su instinto sexual. 

Kürten necesitaba saciar su apetito sexual. Siempre terminaba su ritual llegando al orgasmo, pero una vez lo conseguía ya no tenía sentido continuar. Es por ese motivo que algunas de sus víctimas no murieron, porqué Kürten no se aseguró de que estuvieran muertas, se alejaba de sus víctimas exclamando “Así es el amor”.

Y por último, otro rasgo que ya hemos visto en asesinos en serie anteriores, es que Peter Kürten tenía la necesidad de alcanzar la notoriedad. Sus crímenes la alcanzaron, ya que los habitantes de la ciudad de Düsseldorf vivían aterrorizados por esas violentas muertes.

Durante el juicio, los psiquiatras afirmaron que Peter Kürten no tenía ningún tipo de enajenación. Por lo tanto, se afirmó que era un psicópata y nunca mostro arrepentimiento alguno.


Como hemos podido leer, Peter Kürten, más conocido como El Vampiro de Düsseldorf, cumple con los rasgos del psicokiller.  

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